Yo sé, el porno y los dimes y diretes te enseñaron ciertas técnicas que no son… pues… las más eficientes para estimular oralmente los órganos sexuales. No te culpo, nadie nacimos siendo expertos amantes. Pero, ya estás en edad de probarte en nuevas formas de estimular. Así que, venga; vamos a redescubrir esos clítoris y esas vulvas a partir de nuevas técnicas orales.

El clítoris es el dios del orgasmo femenino

La vagina está, por así decirlo, más diseñada para brindar placer masculino y recibir gustosa (o eso espero) la entrada y los estímulos del pene, pero cuando hablamos de que ella lo pase divino, sí o sí tenemos que estimular el clítoris. Por algo simple, es el órgano que a ella le permite crear orgasmos; y nada más. La vagina tiene poca sensibilidad, la cual está mayormente localizada en la pared de adelante o Zona G, que no está a más de cinco centímetros de la entrada, y se debe a algo simple; esa pared anterior comparte estructuras sensoriales con los tallos del clítoris. Esos dos brazos del cuerpo clitorial son los que envían señales placenteras. Pero si quieres que la cosa sea infalible, o sea, estimular el clítoris sin falla, ahí tienes el capuchón clitorial bien a la mano, y a la lengua. Es lo que ves del clítoris cuando abres sus labios mayores, justo debajo de la unión de sus labios mayores y del cual nacen los labios menores. No hay pierde. Debajo de este está el orificio uretral (por donde hace pis) y debajo de este, la entrada de la vagina. Bien, vamos con la técnica.

 

Primero, sensibilización a distancia.

Lanzarte de buenas a primeras a lengüetear viperinamente el clítoris a altas velocidades como en actor porno barato, va a restar muchas y ¡muchas!, posibilidades de crear placer. Además, ir enviando señales sensoriales va permitiendo una base mucho más fuerte para una buena fase de excitación, meseta y de orgasmo por lo tanto.

  1. Si comienzas a deslizar tus manos suavemente y tu lengua por ambas entrepiernas, incluso dando algunas succiones ligeras tipo ventosa o –si a ella le prende- ligeras mordiditas, estás enviando un montón de información sensorial hacia la zona clitorial. Es un modo de ir coqueteando con él a la distancia.
  2. Ve subiendo y una vez que llegues a sus ingles, haz lo mismo, estimula. Pasa tu lengua igualmente por su perineo y el nacimiento de sus labios mayores, o sea a cada lado de la entrada de su vagina. Los labios mayores son los que están cubiertos de vello (o, vaya, depilados, pero ahí había vello).

 

Giros sobre la entrada de la vagina

Ya la tienes bien localizada, ¿cierto? Coloca cada uno de tus dedos pulgares haciendo una ligera presión en el surco que se hace entre sus ingles y labios mayores y desliza al tiempo tu lengua en giros sobre la entrada de la vagina. Incluso, puedes introducir un poco la lengua para masajear esos primero centímetros vaginales.

Sube hacia el clítoris

Ahora desliza la lengua haciendo distintos juegos de velocidad y formas por los labios menores, y claro, terminarás yendo hacia el clítoris. Puedes también subir y bajar para ir creando mayor ansiedad y expectativa de que ya vas para allá. Por ello debes dejarlo al final para el cierre glorioso.

 

Control y velocidad sobre Mr. Clit

Aquí es el punto álgido y donde la demostración de tu maestría quedará al descubierto. Lo ideal es controlar lo más que puedas la velocidad. Yo sé que inconscientemente tenemos relacionada la idea de que dar estímulos rápidos y fuertes es igual a dar mayor placer, falso. Al menos en el caso del clítoris. Recuerda que ese pequeño órgano tiene el doble de sensibilidad que tu pene, así que hay que tratarlo con mucha diplomacia para que sienta lo que puede sentir.

  1. Comienza por deslizar la lengua circularmente y en cámara lenta alrededor de todo del clítoris, insistiendo en pequeños movimientos lineales en los laterales del mismo.
  2. Aplica ligerísimas y muy lentas succiones, es decir, con la parte interior de tus labios masajea, moviéndolos como su estuvieras tomando de un biberón y llevando aire al interior de tu boca.
  3. Nuevamente utiliza la lengua para hacer ochos o formas de infinito sobre el clítoris. Todo sigue siendo muy lento.
  4. Conforme avances y ella vaya excitándose y acercándose al orgasmo, puedes ir aumentando velocidad y profundidad de los estímulos. Nunca sobra pedirle a ella que te indique si quiere más rápido, más lento o si hay un estímulo que le parece lo máximo y no quiere que lo cambies. Eso sí, déjate guiar y no te empieces a juzgar o a hacer ideas. Déjala expresarse y no te me pongas sensible.
  5. En cualquier momento de los estímulos puedes combinar con presiones manuales en su zona G. Lo único que hay que hacer es introducir tu dedo cordial o medio (muy bien lubricado o ensalivado), penetrando sólo con una o dos falanges por su vagina y a modo de gancho, dejando que la yema de ese dedo dé hacia arriba. Una vez que penetres, sólo genera presión en esa zona rugosa. ¡Glorioso!
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