Vivimos en el planeta de los falos. La masculinidad de los hombres está –malamente- sostenida en su pene, en sus erecciones. Y éstas suponen un valor intrínseco inmensurable: poder, posición, autoestima, control. Aunque todos –hombres y mujeres- debemos aprender a integrar todo nuestro cuerpo y su potencial amatorio quitándole tanto peso a los genitales, no negaremos que la erección es definitoria en nuestro contexto sexual.

Por fortuna, las fallas que el Sr. Pene sufre de vez en cuando (o consuetudinariamente) han comenzado a verse con ojos más humanos y naturales. Lo son. Actualmente buscan asistencia médica el 15% de los hombres que sufren disfunción eréctil; hace diez años, se trataban sólo el 1%. Y en vez de darle la espalda, más y más hombres de todas las edades buscan información para evitar el fenómeno del pene que no quiere reaccionar: porque la mente está a todo, el deseo sexual los insta pero –ya sea por razones orgánicas o emocionales- su ‘amigo’ no quiere cooperar. Y hoy se han encontrado grandes herramientas, de entrenamiento y farmacológicas.

De erecciones se trata. De mantenerlas y sentirlas. A todas las edades y momentos de vida. Pero ¿cuándo y por qué comenzar a preocuparse tras la falta de erección ocasional o consuetudinaria? La importancia de observar la incidencia de esas ‘idas de vacaciones’ de una erección. Todos lo han vivido, es estereotipo y pesadilla. Las causas de aquellas poco frecuentes pueden aducirse al estrés, al nerviosismo que ciertas mujeres les causan, al cansancio.

Esos sucesos pueden resumirse en comunes. El caso del abuso de alcohol o enervantes, es otra historia: si un hombre no puede pararse por sí solo ¿cómo esperará que su pene lo haga? Sin embargo, el 80% de los hombres con disfunción, sufre de alguna enfermedad física que lo produce. Ese es el gran tema. La diabetes, la hipertensión arterial y muchos otros padecimientos letales suelen dar la alarma a través de la falta de erección o de la falta de solidez de ésta. Su pene es una especie de medidor de salud. De ‘frustración por pene flácido’ no morirán pero sí de diabetes o de un infarto.

Ahora, ¿un mundo sin que el ‘amigo’ falle? Es posible. Pero deben observarlo y permitir que su pareja externe su opinión. Sabemos que es su zona más vulnerable y las mujeres también debemos aprender a motivar esa búsqueda de ayuda –emocional o física- no con base en reproches y mentadas sino con la verdad en las manos; nos preocupa su salud y plenitud. No hay parámetros establecidos pero cada quien sabe cuándo se ha vuelto una constante vivir erecciones pobres o nulas. Entonces es momento de acercarse al médico de confianza o al urólogo (absténganse de acudir al brujo del mercado).

Por otro lado, además de los valiosísimos Kegels, que le dan mucha fuerza todos los músculos pélvicos, pueden probar darle ciertas variaciones e incluir estrategias.

La cosa es muy simple: hombres míos, pónganse de pie. Separen las piernas a la altura de sus caderas. Flexionen ligeramente, muy ligeramente las rodillas y coloquen las manos en los huesos de la pelvis. Ahora, respiren y con el aire contenido contraigan tanto las nalgas como el ano, y empujen con el movimiento su cadera hacia adelante. Sostengan. Suelten dejando salir el aire y repitan unas nueve veces. Después pueden hacer giros de cadera hacia ambos sentidos. No se sientan ridículos haciendo esto, además de que lo pueden hacer a solas, cualquiera que se burle no sabe la forma en que están potencializando su capacidad amatoria. Esto permite un mejor flujo de sangre a la zona pélvica, le da fuerza y promueve mejores erecciones y control eyaculatorio. Así que a trabajar señores! Incluso puede sanar dolencias en esta zona para los que pasan muchas horas sentados. Lo cual, precisamente muchas veces fomenta que desde la cintura hasta sus pies esten tensos, tiesos y se perjudique su desempeño sexual.

Por otro lado, hay otras herramientas que también pueden coadyuvar a una erección más firma (siempre y cuando no haya DE) y darle mayor soporte al tejido, hay condones que precisamente están diseñados con este fin, sin llegar a ‘apretar’ o incomodar. No trabajando con los anillos que precisamente pueden dañar los cuerpos cavernosos, estos por el contrario promueven una mejor firmeza sin provocar daño ni sensación de que el pobre Mr. Pene está como encapsulado. Son una gran opción, pruébenlos. En México tenemos la opción de Sico, los Pleasure que tienen una forma anatómica que permite mayor firmeza, además de sus otros beneficios como la doble textura que le ofrece buen masaje a las paredes vaginales de ella. Ummm, rico, ¿no? Venga, espero les gusten.

Imprescindible, pedir opinión médica y –de ser necesario- apoyo en un medicamento te permitirá experimentar erecciones intensas. Rápidas y potentes. Y cuando las necesites, porque nunca falta que no hubo tal en pleno round pero qué tal surgen cuando uno menos quisiera (como cuando se te atraviesa la voluptuosa secretaria de tu jefe en plena junta con inversionistas). 

Quizás baste con relajarse y tomarse el tiempo pero también puede consistir en un tratamiento que cambie tu óptica. Los penes alzan su voz ¡Dejen que se eleven hasta el cielo y hablen por su desempeño.

 

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