Cuando una mujer está amamantando, por lo regular le cierra la puerta de sus hermosos pechos a su pareja y él por su lado se queda con la duda si estimularla en dicha zona no afectará a esta ahora fuente de alimento a su hijo. La cosa es que de que se puede, se puede.

El reflejo de succión que realiza un bebé en los pezones de una mujer tras el parto, provoca que los alvéolos o conductos glandulares emanen leche. Si un adulto realiza tal succión por obviedad dicha sustancia saldrá desde los conductos lactíferos hasta su boca. Por esto, muchas mujeres optan por ‘cerrarle esta puerta’ a sus parejas cuando están en periodo de alimentación de un bebé. No obstante, debido a los altos niveles hormonales, en esta etapa se encuentran muy sensibles de los pechos –que no pierden su función sexual al lactar- y algunas llegan a tener orgasmos en el momento de amamantar. Esto es normal ya que la succión de los pezones provoca contracciones uterinas similares a las que se dan durante el clímax. Así pues, si una mujer es estimulada en estos días, su placer se verá multiplicado. Es importante por higiene del bebé, limpiar muy bien la zona posteriormente. Un estudio de Masters and Johnson –pioneros en la investigación de la respuesta sexual humana- demostró que las madres que amamantan recobran más rápidamente el deseo sexual post parto además de que la ‘ayuda’ de la pareja al succionar sus pechos en ocasiones provoca que aumente la producción de la leche, beneficiando a su hijo.

¿Ven? No hay que olvidarlos… ¿Les causa un ‘no sé qué’ estimularlos cuando la leche fluye por ellos?

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