Las posturas sexuales en las que las mujeres nos montamos sobre la pelvis masculina nos hacen sentir más que poderosas -y claro, a ellos encantados de ver nuestro cuerpo en todo su esplendor de excitación. Pero en ocasiones ya durante la práctica, nos descubrimos exhaustas y, aunque la imagen erótica nos encanta, sentimos que se nos dificulta llegar al orgasmo así ‘trepadas’.

La buena noticia es que puede convertirse en un paquete completo tanto de sensaciones como de potencial orgásmico. Pero, hay que saber mover la cadera eficientemente para administrar la energía y estimular las zonas estratégicas que nos van a disparar al infinito y más allá.

De inicio, olvídate de la saltadera de pelvis que tan famosa han hecho las estrellas porno. Eso sólo cansa tus muslos; es un ejercicio cardiovascular literal, por ello surge el cansancio. El truco está en deslizar la cadera, no levantarla.

Prueba:
1. Una vez que te haya penetrado, mueve tu pelvis hacia adelante y atrás permitiendo que de ese modo se dé el ritmo de entrada y salida del pene, pero como su tus genitales acariciaran el tronco en un movimiento constante como un columpio. Es mucho menos cansado y sobre todo eficiente para estimular tus paredes vaginales a la velocidad que vayas necesitando conforme aumente tu temperatura o necesidad de intensidad.

*Tip genial: coloca unas gotas de lubricante con base de agua sobre el glande de su pene y el deslizamiento será delicioso.

2. Echa hacia atrás tu espalda y sopórtate en la palma de tus manos a cada lado de su cadera. Procura antes de aplicar tu maniobra, que su pene esté profundamente dentro de tu vagina para evitar que al echarte hacia atrás salga disparado. Una vez que estés colocada levanta la pelvis como si quisieras apretar las pompis. Es un movimiento pequeño y sutil pero súper efectivo para masajear la pared delantera de tu vagina, o sea donde está tu Zona G: la conexión interna con tu clítoris; tu disparador de orgasmos. Y –si quieres un regalito extra- tus piernas estarán suficientemente abiertas para dejar libre tu clítoris. Pídele que tome un poco del mismo Soft Lube Xtreme® y con el pulgar te masajee en círculos rodeando la periferia del mismo y sin parar. ¡Será un explosión!

3. Ahora gira tu cuerpo. Intenta que no salga el pene para darle una caricia estilo ‘tornillo’. Pero si prefieres puedes levantarte y acomodarte. No se trata de complicarte. Colócate montada pero dándole la espalda. Coloca las plantas de tus pies, arquea tu espalda y recarga las manos en su pecho, como en la imagen:

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Como ves, esta vez te toca descansar un poco ya que él sostendrá tu peso colocando las manos sobre tu espalda baja y pompis. Pídele que empuje levenmente en tanto tú levantas muy poco la pelvis para direccionar su pene a la zona de tus paredes vaginales que más desees.

Para cerrar y llegar a un orgasmo más, sobre la misma postura anterior, coloca poco a poco tus rodillas sobre la cama y echa tu peso hacia adelante hasta que coloques tus manos sobre el colchón. Ve deslizándote poco a poco hasta que puedas arquear tu espalda como puedes ver en la imagen:

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Ese arqueo creará presión hacia tu clítoris y Zona G; de nuevo ‘columpia’ tu pelvis, o sea haz movimientos hacia adelante y atrás sin subir ni bajar. Sólo columpia, el roce será espectacular para disparar el orgasmo. Y para él, será súper estimulante: no sólo la caricia sino la vista perfecta de tu cintura, tu trasero y tu cabello sobre tu espalda. ¡100% erótico!

 

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