Vamos a darle extra placer a ‘su amigo’. Cinco masajes que le van a pegar los cables. Créeme que nunca volverá a ver tus manos de la misma manera.

Eres toda una Touch Queen y hoy darás fe de ello. Sabes que él ama que le pongas extra atención a su pene. Pues, ¡concedido! Vamos paso a paso con una serie de masajes para explorar todo un abanico de posibilidades sensoriales. Además, experimentará mayor circulación sanguínea, y por lo tanto mejor erección; y enfocará todos sus sentidos en ese favorito espacio de su pelvis.

1. Pecho con espalda

Le vas a pedir que se siente en el borde de la cama o un sofá, siéntate detrás de él, dejando pasar tus piernas a lado de cada uno de sus muslos. Debes estar cómoda y tus brazos deben poder pasar con libertad a cada lado de su torso; debajo de sus brazos, los cuales puede relajar junto a su cadera.

Tu respiración es súper importante porque irá llevando el ritmo. Al inhalar profundo, tus pechos se pagarán a su espalda y podrá sentirlos; al exhalar percibirá ese espacio. No es necesario que exageres esta acción, solitas las respiraciones y pulsaciones se acompasarán de manera natural. La sensación de conexión es increíble. Inicia con calma, disfruta tocando. Céntrate en lo placentero que es sentir su piel en tus manos.

  • Ahora sí manos a ‘su obra’
    Embebe tus manos en un buen aceite de masaje erótico o de almendras. Evita cremas o lubricantes, necesitamos deslizamiento total.
  • Entrelzata tus manos delante del tronco de su pene y comienza a subir y bajar con suavidad. Haz laaargo y lento el movimiento. Levanta ligeramente los dedos unidos para que masajees con tus metacarpos que se unirán por efecto (los colchoncitos de la palma de tu mano). Haz algunos movimientos de ese modo y, después, con tus pulgares casi unidos, sube y baja en movimientos semicirculares de tus yemas por todo su tronco anterior; o sea, el lado que da hacia su ombligo. La combinación de ambos moves es per-fec-ta.
    Puedes subir las yemas de tus dedos por su abdomen, bajar hasta sus muslos, y repetir.
    Puedes aplicar este masaje en cualquier round cuando él está estresado y su erección se vaya de vacaciones. Al no tenerte de frente, además, disminuyes la presión y lo dejas libremente sentir.

2. Giro total
Next!, pídele que se recueste totalmente horizontal y que separe las piernas a una distancia suficiente para que puedas ponerte en medio. Puedes hincarte entre sus piernas con una almohada entre tus nalgas y pantorrillas (por aquello del calambre), o sentarte. Pura comodidad para ti es la clave. En todos los masajes, si tú te tensas, envías esa energía y bye!

  • De nuevo, con tus manos bien llenas de aceite, utiliza tus pulgares para hacer presión y deslizar por sus entrepiernas hasta unirlos en su pubis, rodeando el pene. Siempre de abajo hacia arriba, nunca del pubis hacia abajo, porque te llevas la sangre concentrada en la pelvis, vital para la erección y la sensibilidad.
  • Después de algunas ‘subidas’, une los pulgares debajo de su tronco, donde nacen sus testículos. Puedes darle algunas caricias a su par. Sigue, sube y baja ambos pulgares unidos por todo el cuerpo posterior del pene. Y, del otro lado del tronco, tus palmas una sobre otra, sólo dan soporte. Haz semicírculos con los pulgares, subiendo con rapidez, como si estuvieras usando los dedos gordos para mover un control de consola de video juego. Al llegar al glande, a la corona, es decir, donde comienza la forma de champiñón, recorre la circunferencia hasta unir los pulgares del otro lado. Regresa y repite. Irás sensibilizando muchísimo.

3.  Punta-base-punta
Te quedaste rodeando la corona del glande con los pulgares, ¿cierto? Lo siguiente es que uses esos mismos pulgares para subir a cada lado de la punta del pene; del glande.

  • Haz ligera presión y baja por los laterales del tronco hasta la base. Sube y baja de punta a base y de vuelta.
  • Da ligeros tironcitos con la fuerza de ambos pulgares debajo de la corona hacia arriba. Aquí es fácil que se ‘zafe’ porque tus manos están muy aceitadas. Relax, es parte de.

4. Intercalada
Para entonces él ya está retorciéndose de placer, pero falta lo mejor. Tú, toda una Touch Queen en su esplendor.

  • Con la mano derecha o más hábil, vas a rodear o empuñar el pene y vas a subir y bajar la mano con ligera presión, tres veces. La otra mano la vas a colocar sobre el glande, como si le pusieras un sombrerito con tu palma encorvada. Giras esa palma, masajeando en círculo. Intercala tres y tres.

5. El twist final
Aquí tus muñecas se pondrán a girar para el gran cierre de la sesión manual (porque seguro aquí no paran ni de broma).
Este es más fácil si él está de pie y tú sentada en el borde de la cama, aunque también puede permanecer acostado. Ya decidirás.

  • Toma su pene sobre tu palma, sube, y cuando estés por la mitad de tronco, gira la muñeca hacia el lado contrario, y obvio, al quedar ahora la palma hacia abajo, y al deslizar, tu pulgar queda perfecto para hacer un giro sobre la punta. Haz uno o varios círculos sobre el glande.
  • Cuando esa mano esté dando el masaje circular, la otra comienza el mismo movimiento desde la base, y sube. Cuando esa segunda mano está sobre el glande, la otra reinicia el movimiento desde la base; así ininterrumpidamente. Como si halaras una cuerda. Locura total.

*Cuidado con doblar el tronco del pene, es flexible pero no tanto. Toda la sangre secuestrada en los cuerpos cavernosos puede crear un hematoma –y un dolorón apocalíptico- si te pasas de intensa.

*No olvides eliminar el aceite antes de iniciar la penetración, puedes pasar una toalla húmeda, o bien, why not?, darle sexo oral para eliminar el exceso; siempre y cuando tu aceite sea de almendras y/o comestible. Limpia perfectamente si van a colocar un condón, de lo contrario, se romperá.

¿Lista para graduarte como diosa del tacto?

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