La mayoría de las personas miden el éxito de una relación sexual en el logro del orgasmo, principalmente cuando ambos lo alcanzan.

La existencia del orgasmo no es signo irrefutable de que haya buena química o que realmente estén generando buenas dinámicas eróticas, conociéndose o brindando el placer que desean. El orgasmo es un reflejo y puede surgir de estar “duro y dale” contra un clítoris o un pene. Por ende, el orgasmo no es profundo y extensivo sino corto, súbito, incluso hay quien no sabe a ciencia cierta si llegó o no.

Imaginen el clímax como un fuego artificial, cuando es parte de un reflejo obvio ante el “duro y dale”, será como la explosión de una chispa y dura menos que un suspiro. Un orgasmo extensivo es como un fuego artificial complejo, que va explotando en diferentes colores y destellos, y va haciéndose cada vez más vistoso.

Las relaciones sexuales no son una carrera por el orgasmo, si bien como bien dijo el gran sexólogo David Barrios, “el orgasmo es de quien lo trabaja”, también hay un enorme peso en “cómo se trabaja”. No generen orgasmos reflejo de constantes e incluso dolorosas insistencias sino del proceso del vaivén de sensaciones, caricias profundas, diversas, combinadas. De un descubrimiento de puntos distintos.

Aquí, ejercicios para que realmente venga el clímax profundo y extenso.

Pene y testículos

Con una mano toma los testículos, como si los acunaras. Y levántalos levemente. En tanto, con la otra mano o con la lengua, estimula desde la base del pene, incluso desde la unión con la pelvis y masajea.

Sube poco a poco. Dando ligeros estímulos en cada punto ascendentemente.
Cuando detectes que hay un punto más placentero, insiste hasta llegar a la corona del glande. Aún no subas al glande, dale suspenso. Ahora sí, pero de manera rápida y casi como una muestra, pasa los labios por el glande con una rápida succión o, si estás estimulando manualmente, masajea de manera circular con el pulgar y enseguida, de nuevo, baja.

Recorre los mismos puntos pero ahora de regreso. Al llegar al “tope”, o sea a la pelvis de nuevo, deja de acunar los testículos y con uno o dos dedos aplica caricias circulares en la unión de los testículos y el perineo. En esa unión del perineo hay grandes terminales nerviosas; continúa la caricia por la línea divisoria de los testículos.

Ahora clítoris y vulva
Es más o menos lo mismo -en cuanto a recorrido- que el ejercicio del pene, pero vas a ir dividiendo los labios menores en tercios. Comienza el estímulo desde el centro y a los lados. Es decir el punto de partida de tu lengua o dedos será en los laterales, sobre los labios menores a la altura del orificio uretral (por donde ella hace pipí).

No introduzcas dedos o lengua a este orificio, es muy delicado y proclive de pescar bacterias. Es a los lados. Ahí estimula y baja hacia el vestíbulo vaginal. De manera lateral, o sea siguiendo el camino de los labios.

Regresa hacia el centro y sube poco a poco hacia la punta del clítoris, ahí da una ligera caricia rápida. Regresa al centro. Sube de nuevo y da caricias a los laterales del clítoris. Ahora sí, trabaja de lleno donde gustes.

Cuando estos estímulos les hayan permitido tener una gama de sensaciones, el orgasmo no será un reflejo simple. Será una experiencia que les permitirá ampliar el panorama de la penetración. ¿Quieren el paquete completo? Después de estos ejercicios para los juegos previos, una vez que se sientan listos para comenzar el coito, coloquen un Sico Ring® en la base del pene, muy bien lubricado con su pleasure gel favorito de la familia Sico®. Cada vez que sus pelvis se unan, la bala vibradora generará un masaje muy placentero al clítoris que estimulará las terminales nerviosas del pene. Prueben quedar pegaditos unos minutos y continúen con el ritmo.

¡Y que comiencen los fuegos artificiales!

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