Las mujeres gay afirman ser mejores en la cama que los hombres. Su postura, “Un hombre no puede vivir lo que pasa en el cuerpo de una mujer. Nosotras sabemos por qué cada estímulo debe colocarse en qué punto, lo hemos sentido”.

Para un hombre conocer el cuerpo de una mujer y su funcionamiento debería ser suficiente (y un deber). Pero plantearles que imaginen el impacto que cada caricia nos provoca suena congruente. La clave está en que intenten visualizarlo. Primer secreto, introducirse mentalmente a nosotras, conectar.

Performance lésbico-masculino

Besos
Suaves, masajeando con la lengua. Creer que pasión es atascón y usar la lengua como si nos lavaran las amalgamas es un error. Comienza besando la cara, la nariz, como fintando, hasta llegar a la boca y ahí surge el beso con los labios cerrados hasta que sea oportuno meter la lengua; se gira alrededor de la de ella con cadencia.

Succiones y lengua
Succionar con los labios pegados a su piel, como si se soplara hacia adentro es más eficaz que apretar. Aplícalo debajo de los senos, espalda, entrepiernas, rodillas y muñecas. Roza la areola con un dedo en círculos y desliza hasta el pezón antes de succionar. Debe ser ligera al tiempo que mueves la punta de la lengua sobre él.

Clítoris
Si no lo tocas no existimos. Estúdialo. Tu técnica ahí te determina como amante. No hay mujer que se resista a un fan del clítoris. Todo estímulo debe ser suave y muy lubricado, sujétalo verticalmente con el índice y el pulgar, gira tus yemas y tira casi nada de él. Con tu lengua varía movimientos lentos y rápidos. Variar activa todo el órgano.

Zona G
No intentes encontrarlo a menos que el clítoris esté excitado y erecto. El clítoris es un órgano cundido de terminales nerviosas, enre 8000 y 10,000 cuya mayor parte se encuentra en el interior. Lo que observamos cuando una mujer abre sus labios mayores es apenas la quinta parte, el capuchón y el glande recubierto por este. Por dentro cuenta cuerpos cavernosos que se extienden hasta los labios menores y un cuerpo o tallo que se extiende por la zona superior del útero, como si estuviera recostado en la zona superior de éste. Esa unión, en algún momento se le llamó Punto G. Cuando Gräfenberg lo bautizó de este modo, poco se sabía sobre eyaculación femenina, realmente hoy se reconoce como una zona, en la pared anterior de la vagina o sea la que está hacia la cara del ombligo y a cuya estimulación se le atañe la eyaculación femenina. Otros autores denominan próstata femenina a las gládulas de Skene, mismas que al presionarse producen dicha expulsión por la uretra, EL SQUIRTING, y precisamente recubren al órgano. Otros, afirman que no es lo mismo Zona G que próstata femenina pero que sí forman parte de la misma estructura.

La postura más fácil es con ella en cuatro puntos (perrito) y piernas abiertas e introducir un par de dedos mojados con las yemas hacia abajo. Sentirás algo acolchado y pequeño, gíralos. Combínalo con roces al ano con el otro pulgar.

Labios
Los menores se conectan con el clítoris, estimúlalos oralmente si tus dedos están ocupados en él y usa los dedos para los labios cuando atiendes al clit con la lengua. Antes de penetrar, masajéalos y lubrícalos. Para los mayores, cuando tenga las piernas cerradas coloca tu mano sobre éstos, presiona un poco y haz círculos.

Penetración
Los juguetes les han enseñado que lo mejor es estimular el primer tercio de la vagina. Ahí se rompe el mito de que necesitamos un extra large. El punto es justo donde sientes que estás por salirte.

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