Tener de nuevo pareja y no se diga sexo después de terminar con alguien que amaste o revolucionó tu vida, siempre será un reto. Pero, ¿no lo has dejado ir porque no puedes, o porque no quieres? ¿Qué es lo que realmente extrañas?

Sí, duele. Cuando alguien se va de nuestra vida, aunque nos la haya hecho terrible. Llega la añoranza, la pesada melancolía, en ocasiones acompañado de liberación –que no sabemos por qué- también duele. Y nos tomará algo de tiempo, pláticas, lágrimas y un proceso para comprender que terminó. Puedes estar saliendo con alguien nuevo pero pensar en ese(a) ex empaña el panorama y no puedes ver el presente. Ya es hora de sacudírtelo.
¿Sigues enamorad@?

Por ahí dicen que nos enamoramos, no de las personas sino de lo quienes somos cuando estamos con ellas. Entonces, en la pérdida de ese ‘cacho de nosotros’, dotamos a nuestros ex de atributos y virtudes que nunca tuvo. Hasta esos errores que detestabas como que orinara la dona del escusado, o que le tomara horas decidir qué ponerse, ahora los ves como algo tolerable. Es tan poderosa esta protección que terminamos por creer que es real. Y extrañamos lo que creemos que él/ella era y claro, quien eras cuando estabas a su lado. O sea, ya no estamos enamorad@s de ese ex, sino del espejismo que ahora creamos de él.

Recuerda:
1. Tú no eres una relación, ni lo que implica (como tener con quién ir a una fiesta o el galán con el que tus amigas ya te ven casada), ni tu trabajo, ni los viajes que hiciste con él: tú eres tú y eres mucho más que todo eso.

2. Quédate con el aprendizaje y lo positivo, pero no dejes de ver lo que los separó, no para llenarte de rencores sino para ser objetiva.

3. Deja la cómoda miseria. Has crecido en una sociedad donde nos han enseñado a casi aplaudir el sufrimiento y nos acostumbramos a que las situaciones o las relaciones dañinas o sin bienestar, son lo común. Y creamos una zona de confort miserable. ¿Cómo salir de ella? Abriéndote a merecer. Despídete de la catástrofe, ¿no te has cansado de estar ahí?

4. El merecimiento es comprender que vales demasiado como para continuar en una experiencia que te roba la paz. Con todas tus células, compréndelo y deja de revolcarte en el viejo dolor o en las situaciones que ‘pudieron ser’.

5. Olvidar, lo que se dice olvidar, es imposible. Pero sí dejar ir a la gente. Deja de luchar, véncete. Date cuenta que las cosas fueron como tenían que ser. Esa visión no es de derrota sino de aceptación. Sí, así fue, ¿y? No hay más que seguir.

6. Ábrete a nuevas experiencias. Sí sal, barajea opciones, ten parejas casuales. Sí, si quieres abrirte a nuevas experiencias sexuales, hazlo; siempre y cuando te protejas física y emocionalmente. Tienes derecho a explorar y decidir qué tipo de pareja quieres ahora.

7. Tente compasión. Eso no quiere decir que debas tenerte lástima y tirarte a la cama a llorar a diario, sencillamente entiende tu proceso y que tomará tiempo. No te desesperes.

8. En la cama, no compares. Permítete descubrir esos nuevos cuerpos, o ese nuevo amante. Si te lanzas a comparar cada caricia, estilo, postura que tenías con tu ex, será como seguir teniendo su fantasma en medio de tu cuerpo y el de tu nueva pareja sexual.

Poco a poco y estando consciente de tus emociones, de los nuevos retos y sensaciones, verás que, a tu ritmo, estarás lista para el que sigue, los que siguen, para seguir descubriendo quién eres. Todo sana, ya lo verás.

Acá un video con más info:

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