Se sabe de ella desde el siglo XVI a.C., expuesta en los textos eróticos hindúes Ananga-Ranga. Aunque en Occidente nos tomó un poquito más aceptarla médicamente: para los años 70 del siglo pasado. La eyaculación femenina fue entonces motivo de investigación. 

NO ES LO MISMO EYACULACIÓN QUE SQUIRT

Cuando la eyaculación femenina comenzó a estudiarse formalmente, el término ‘Squirt’ o ‘Squirting’ se convirtió en sinónimo de dicha expresión del orgasmo. Hasta el día de hoy, enciclopedias e innumerables publicaciones, desde los más casuales hasta las súper especializadas continúan englobando los términos. Y, al parecer, hemos estado equivocados. 

En 2011, el sexólogo Emmanuele A. Jannini de la Università degli Studi di Roma Tor Vergata, y el biólogo mexicano Alberto Rubio-Casillas, quienes han estudiado de fondo el fenómeno de la eyaculación femenina, encontraron que no era lo mismo eyacular que producir un squirt. Es decir, no toda expulsión de líquido desde la uretra durante la excitación intensa, o una fuerte oleada de placer, es una eyaculación.

Realizaron estudios bioquímicos en los fluidos femeninos lanzados con fuerza desde el orificio uretral durante el orgasmo y demostraron que el líquido claro y abundante que es expulsado en chorros (squirting) es diferente de la eyaculación femenina real. De acuerdo con sus resultados, la primera posee características de orina diluida (densidad: 1,001.67 ± 2,89; urea: 417,0 ± 42,88 mg/dl; creatinina: 21,37 ± 4,16 mg/dl; ácido úrico: 10,37 ± 1,48 mg/dl), y la segunda es bioquímicamente comparable a algunos componentes del semen masculino particularmente por la presencia de antígeno prostático específico o PSA (3,99 ± 0,60 × 103 ng/ml); en cristiano, una proteína sintetizada específicamente por la próstata. Por ello, a las glándulas que lo producen, las glándulas de Skene, periuretrales o parauretrales se les llama próstata femenina.

Del mismo modo, los autores explicaron, que los órganos y los mecanismos que las generan son diferentes: la eyaculación femenina real es la liberación de un fluido muy escaso, espeso y blanquecino de la próstata femenina, mientras que el squirting surge desde la vejiga urinaria.

Obviamente, ambos procesos son distintos al orgasmo expresado como contracciones uterinas, pélvicas y anales que se revela por una abundancia de fluidos vaginales ya sea por estimulación del clítoris de manera externa o bien, producto de la penetración.

Ahora, a finales del año pasado (2014), el Journal of Sexual Medicine publicó las conclusiones del doctor Samuel Salama y su equipo del Hospital Privé de Parly 2, Francia, la cual no sólo reafirma las investigaciones de Jannini, muestra un nuevo hallazgo.
En su investigación, reclutaron a siete mujeres sanas que reportaban constantes emisiones masivas de líquido -suficiente para llenar una taza- durante la estimulación sexual. 

Sus conclusiones respaldan que el squirt como tal es la emisión involuntaria de orina con una pequeña contribución de secreciones prostáticas (pero desconocen a qué se debe). Y que debido a la excitación o al orgasmo, la vejiga se irrita y se vuelve imposible contenerla, fomentada igualmente por el esfuerzo pélvico de las contracciones.

O sea, de nuevo diferencian el squirt de la eyaculación femenina. La eyaculación 

Ahora su investigación apunta hacia otra incógnita, el equipo de Salama está trabajando en un protocolo para probar si los riñones trabajan más rápido para producir orina durante la estimulación sexual que en otras ocasiones. Y si es así, por qué. 

 La cosa es cómo explorar con el fin de  vivir dichas expresiones del orgasmo, digamos a chorro, ya sea squirteando o viviendo una eyaculación femenina. Acá el paso a paso:

La eyaculación nace en  la próstata femenina. Anteriormente se le llamaba Punto G (aún muy discutido), lo cierto es que se reconoce una zona, digamos Zona G, que se encuentra en la pared anterior de la vagina (es decir, en la pared detrás del hueso púbico) y cuya sensibilidad es mayor al resto de las paredes vaginales. Esto obedece a que el clítoris, como saben el órgano sexual femenino mismo que es nuestro productor de orgasmos, se extiende hasta 8 centímetros al interior de la vagina, topan justo con esa pared anterior.

 

El porno ha contribuido con su dosis y ha convertido el chorreante show en una fantasía recurrente o en un deseo de experimentación. Eso ha lanzado a distintos especialistas a buscar el ‘método’ para lograrlo. Pero, ¿todas poseemos un potencial eyaculatorio? Las encuestas de muy diversas fuentes muestran prevalencias que van desde el 10 al 50%. O sea, en teoría, (teo-ría), hasta la mitad de las mujeres en el mundo eyaculan de manera frecuente. O eso creen, pero no olvidemos que muchas de ellas pudieran estar squirtenado, o bien, padeciendo incontinencia coital/orgásmica.

¿Pero todas podemos?

De acuerdo con otro estudio de Emmanuele Jannini en 2012, todas eyaculamos cuando el orgasmo proviene de la estimulación de las glándulas de Skene vía la Zona G. O sea, sin hacernos bolas, cuando una mujer percibe un intenso placer porque directa o indirectamente ha sido estimulada en la primera porción (a 3 a 5 cm de profundidad) de la pared anterior de la vagina, la cual comparte estructuras internas con las del clítoris, nuestro órgano sexual y responsable del orgasmo. La cosa, es que esa eyaculación puede o no ser expulsiva debido a un asunto de mera anatomía. Del tamaño de los orificios de la próstata femenina y sus células excretoras. Jannini comenta que “las aperturas de la glándula de Skene varían generalmente de una mujer a otra, al grado de que en algunas son casi diminutas y entonces, sucede, pero, el líquido eyaculatorio es redireccionado hacia la vejiga”. Observó esto en el 75% de su muestra.

El secreto para lograrlo

Desde al menos el siglo IV, los maestros chinos taoístas han creado sistemas y masajes como parte de las labores amatorias en busca de esa potente catarsis erótica. Para ellos, los líquidos eyaculatorios femeninos, Marea Yin o el Amrita, de manera literal, son elíxires de la vida eterna; en sánscrito significa ‘sin muerte’. Para ellos, la eyaculación va a suceder imperativamente cuando haya una total entrega al placer, eliminando los bloqueos sexuales, ya sean emocionales (culpas, incomprensión), circulatorios y articulares. Para ello tienen otras herramientas como el masaje Karsai, el cual se aplica directamente en los genitales, en puntos de acupresión y zonas al interior de la vagina. Muchas otras prácticas que pretenden la perfección y sanación del cuerpo con base en una sexualidad plena, incluyen el entrenamiento femenino para ser una eyaculadora total. No solo por placer sino por un correcto funcionamiento físico, espiritual, mental y emocional de nuestros sistemas. 

Desde algunas perspectivas, una eyaculación –no un squirt- es el más allá del orgasmo. Expresión de una mega descarga de gozo sexual. Pero no existen estudios de mediciones cerebrales que siquiera indiquen vivencia de mayor placer VS el orgasmo clitorial. El reporte de mujeres ‘eyaculadoras’ de diversos estudios indican que la sensación es distinta pero no pueden afirmar que sea más potente ya que en sí el orgasmo clitorial es una variable y su intensidad depende de muchos factores. Cada uno es único.

Lo que no debemos olvidar es que la exploración de nuestras posibilidades sexuales, personalísimas, son la verdadera puerta a una sexualidad ideal. Lograr o no chorros o mareas no debe limitarnos sino ampliar nuestro espectro de búsqueda y –en especial- de desmitificación. La ciencia occidental tendrá sus teorías, pero la propia vivencia es la que nos da las conclusiones.

El paso a paso para eyacular 

1. No pienses, siente. No te juzgues.

2. Ten conciencia erótica, o sea déjate guiar por los sentidos no por la idea de querer eyacular.

3. Es necesario que el cuerpo esté erotizado, haya excitación tras besos, caricias y juego previo.

4. De preferencia comienza por estimular el clítoris, el cual al ingurgitarse, hará más palpable la Zona G, la cual también se hinchará.

5. Una vez que hay dicha estimulación, accede a la Zona G manualmente o con un juguete vibrador con curvatura. Híncate sobre la cama con las piernas abiertas, con una almohada entre la cadera y tus pantorrillas para descansar la pelvis. Si lo haces en pareja, puedes recostarte.

6. La Zona G se encuentra al interior de la vagina a no más de dos falanges de profundidad, con dirección hacia el frente, hacia el clítoris.

Zona-G

 

7. Introduce los dedos cordial y anular muy bien limpios y lubricados a dicha Zona, percibirás que su textura es más rugosa que el resto de las paredes vaginales, las cuales previamente puedes estimular en círculos o espirales.

8. Con el dedo pulgar puedes seguir estimulando externamente el clítoris.

9. Con los dedos que están dentro realiza ligeras presiones en círculos de lentos a rápidos en la Zona G y de manera intermitente crea pulsaciones con las yemas hacia adelante. Esto, promoverá presión en las glándulas de Skene, las cuales producirán el líquido prostático que saldrá disparado en un pico de placer o clímax.

10. La sensación de ganas de orinar es común pero también comenzarás a percibir placer que se va extendiendo.

11. Echa hacia adelante tu pelvis apretando las nalgas. Ahora, contrae los músculos pélvicos o pubococcígeos, al soltar la contracción puja como si quisieras orinar, y vuelve a apretar tu vagina. Una y una repetidamente. Todo esto durante el masaje manual.

12. Repite y explora, probablemente expulses orina (squirt), o bien, surja una eyaculación.

 

Aquí les dejo otra Técnica Amatoria para combinar la estimulación de la Zona G y el sexo oral. Échenle un ojo, puede ser otra vía por explorar para llegar al clímax eyacuatorio:  Cunnilingus con masaje de Zona G y su potencial de eyaculación femenina

El torrente

No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).

La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.

Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.

¿De qué sirve eyacular?
Además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina.
Otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.
Al final, lo que todos quieren es la sensación y el show. Eso sí, el orgasmo eyaculatorio no es más intenso, sólo es más ‘espectacular’.

Veremos..

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