El spanking o nalgadas sexuales se consideran una práctica común y ha generado hasta subculturas de verdaderos amantes del nalgueo.Gracias a la madre red, y sus hijastros como el Facebook, diversos grupos se han logrado contactar a través de sitios donde se dan consejos sobre técnicas, uso de ciertos objetos para aplicar el spank y hacerlo más disfrutable.

De acuerdo al grado de fuerza usada pueden constituir una buena herramienta de disfrute. Y totalmente respetable, siempre y cuando se esté de acuerdo y se disfrute. Consenso sexual, como siempre. Integran dos factores que sexualmente suelen ser disfrutables: el goce de ser dominado ante los deseos de otro y el ‘castigo’ propinado de quien domina como un juego ante una situación que inconscientemente se considera como ‘mal comportamiento’. O sea, ‘te nalgueo niña mala’, jaja. El gusto es más común en hombres; ser ellos quienes sueltan la mano sobre el trasero.

Algunos autores consideran que hay rasgos de emulación de los correctivos dados por los padres durante la infancia que proveen alivio ante un acto que concebimos como pecaminoso. Y por su lado, Tom Johnson en su artículo The Sexual Dangers of Spanking Children, afirma que nalguear a un niño puede afectar su desarrollo psico sexual y pudiera considerarse un tipo de abuso sexual ya que como los senos, las nalgas son zonas con connotación erótica. Esto puede crear una correlación de placer-culpa que el niño llevará a sus relaciones sexuales.

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