Prepárate para una o muchas sesiones de absoluto éxtasis para tu piel y tus sentidos. Masajes de la cabeza a los pies y puro erotismo relax. Deja que tus dedos y los de tu galán se deslicen y entrégate a la gran gozadera. Vas a flotar.

Desde la puntita de tu dedo chiquito del pie hasta el mismo cabello pueden convertirse en órganos de placer puro. Vamos a darle con todo a al erotismo, a través de la relajación y el contacto. Puedes crear tanta sensación de intimidad, de pertenencia a tu cuerpo y sensaciones, que es probable que  entres –junto con tu pareja (if you wish)- a otro mood de la excitación; que no todo es jadeo exasperado, arrancamiento de ropas y mordiscos furiosos. Se trata de llevarte a tal estado de complacencia, como en delirio flotante que cada uno de tus poros experimentará un viaje delicioso. Aaaaaah!

Esta vez dejaremos los típicos masajes de espalda porque se trata de descubrir sensaciones distintas y no sabes lo que puedes sentir en tantos otros lugarcitos.
*Todos los masajes están diseñados para que te los puedas aplicar a solas en un momento de apapacho o autoerotismo, o bien, hacerlos en pareja. Y son perfectos para cualquiera de las dos ocasiones.

Cabeza y cabello

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Los masajes de cabeza, cara y cuello, en pareja son un boom, pero éstos los puedes aplicar hasta en pleno lugar de trabajo en cualquier descanso y regresar a la marcha como si te hubieras tomado una siesta.
Si estás en pareja, lo mejor es que se sienten de frente, sentados en loto o una persona montada sobre la otra en la cama. También pueden colocar dos sillas una frente a otra.

1. Coronilla-nuca-cabello

Coloca cada una de tus manos en el nacimiento de tu (su) cabello arriba de las orejas, desliza y desliza los dedos hacia tu (su) coronilla entremetiéndolos en el cabello y haciendo ligera presión sobre el cuero cabelludo. Al unirse en la coronilla haz circulitos concéntricos con los dedos moviendo el cuero cabelludo. Es híper relajante. Después, con ambas manos igualmente unidas baja (también haciendo ligera presión) hacia la nuca sobre una línea divisoria de la cabeza.

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Al llegar a la nuca, haz un poco más de presión dactilar y de nuevo haz giros con los dedos. Si tu o su cabello es largo, ahora sólo abre tus dedos y déjalos resbalar por el largo del cabello. Siente cómo los mechones entre tus dedos los acaricia tus manos. Repite y disfruta.
*Si estás en pareja la cercanía de sus caras se presta perfecto para una buena sesión de besos.

2. Frente-protuberancias-cuello
Comienzas a sentir que te estás relajando, y apenas vamos empezando. Ahora coloca tus manos unidas, los dedos sobre el nacimiento del cabello arriba del entrecejo, haciendo presión desliza hacia atrás hasta llegar al hueso occipital, o sea donde casi termina el cráneo ahí separa las manos y siente un par de protuberancias, en medio del surco del centro en el que inicia tu columna, tus cervicales.

Masajea en círculo ese par de protuberancias, que además casi siempre duelen al contacto porque ahí se guarda mucha tensión. Haz giritos y baja en línea recta por el cuello, a cada lado de las cervicales. Puedes subir en reversa, girar los dedos de nuevo sobre las occipitales y regresar a la frente, dejando que tu o su cabello se despeine por completo.

3. Mandíbula-sienes
Otro ultra relajante y que ya los pone en pleno. Abre o pídele que abra ligeramente la boca, coloca ambos pulgares sobre el huequito que se forma a cada lado en la mandíbula, donde sientes terminan tus muelas. Haz presión circular hacia ambos lados (duele, ¿cierto? Y sientes muchísimo alivio. También ahí juntamos estrés a lo loco), después de un ratito, desliza ambos pulgares hacia arriba hasta colocarlos sobre cada una de las sienes, en el huequito natural, nuevamente haz giros con ligera presión y baja para repetir.

 Torso
¡Es hora de recostarse!, quien será masajeada o masajeado sólo tiene que acostarse comodísimamente con las piernas ligeramente abiertas y los brazos descansando con las palmas de las manos hacia arriba. Y si estás a solas, igualmente, tiéndete cual larga/largo eres.

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4. Clavículas-pecho-abdomen
Coloca cada uno de tus pulgares sobre cada unión de los huesos de la clavícula con el hueso del hombro, ahí encuentras una especie de hundimiento. Desliza los dedos a lo largo de cada hueso de la clavícula, hasta unirlos y una vez ahí, baja por el centro del pecho en línea recta por todo el abdomen hasta el ombligo.

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Ahora, al subir de nuevo por la línea central del abdomen, al llegar al pecho, abre tus manos como un abanico sobre cada una de tus bubis o tus/sus pechos. Esas caricias sutiles puedes terminar siendo muy excitantes. Y sí, si estás a solas, no te saltes ese paso, es momento de apropiarte de tu cuerpo, ¿en serio te parece mal? El autoerotismo no sólo es igual a acariciar órganos sexuales.

*Si tu te está aplicando el masaje, déjale se creativo sobre tus pechos, que al menos siga este paso a paso y luego improvise un poco.

5. Cintura – pelvis
Coloca las manos sobre tu o su cintura. Si estás contigo, con los pulgares en el surco entre tu cintura y tus huesos de la cadera y tus dedos sobre los huesos de tu pelvis. Si estás en pareja o tú eres quien será masajeada, la mano va invertida, por obviedad, pero la sensación es la misma.

La idea es crear masajes circulares en ambas zonas haciendo círculos con los dedos en distintas direcciones. Puedes intercalar, o sea, masajear primero cintura y después pelvis. Acá el trucazo erótico está en que es una zona que envía directamente sensibilización a los órganos sexuales además de relajar. Y mira que es una zona súper castigada y casi siempre adolorida.

*Los dedos pueden comenzar a deslizarse y dar viajes por las nalgas, las ingles y la cadera. Pero, eh, eh, eh… todavía no toques órganos sexuales. Ya casi.

6. Muslos-corvas
Ahora vamos para abajo. Coloca ambas manos cerradas a cada lateral de los muslos y deslízalas como en una caricia hasta que las yemas de tus dedos unidos lleguen hasta las corvas de las rodillas; la parte trasera de las mismas, ahí gira las manos haciendo caricias y presiones. Intercala con giros de tus pulgares sobre los laterales de las rodillas. Ufff! ¡Gracias dioses del placer!, y adiós piernas tensas.

*BTW, este tipo de masajes mejora la circulación y por lo tanto el envío de sangre a los órganos sexuales, así que los vas preparando. Recuerda que tanto la erección del pene como la clitorial, dependen de envío de sangre.
*Si estás a solas siéntate en escuadra, recargándote en la cabecera de tu cama para tener mejor acceso y darte el masaje perfecto.

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7. Pantorrillas-tobillos-dedos
Ya estás por terminar para irte ahora sí sobre tus o sus maravillosos órganos sexuales. Comienza deslizando los pulgares sobre las espinillas, llega hasta los huesos de los tobillos y sube por la parte trasera; desde el talón y por las pantorrillas creando un poco de presión. Regresa deslizando las manos por los dorsos de los pies hasta los dedos y tira ligeramente de éstos. Regresa y repite.

8. El salto hasta la mitad
Ahora sí, nos vamos a los mismísimos centros de placer; que éstos masajes sí son los reyes de la relajación y el clímax flotante.

Para la vulva y la vagina

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• Masaje ingles – labios de venus – clítoris
*Te lo explico haciéndolo a solas y si tu pareja, lo aplica, sólo tiene que hacer lo mismo.

Recostada por completo, abre un poco las piernas en A. Coloca cada uno de tus pulgares sobre las ingles, y crea ligeros círculos y caricias con un poco de presión por toda la zona y acercándolos hacia los bordes de tus labios mayores, quédate ahí un ratito. Una vez sobre los labios crea presión con ambos pulgares sobre tus labios mayores (los que están o estarían cubiertos de vello), presiona y eleva los dedos como si quisieras que los labios ‘salieran’. Las paredes internas de dichos labios crearán por efecto estímulo a tu clítoris. Mejor, imposible.
Intercala con presiones del resto de tus dedos en tus entrepiernas, a cada lado de la entrada de tu vagina. Eso fomenta mejor lubricación, elimina tensión y, obvio, genera excitación. Great!

• Círculos de pulgares
Con un pulgar súper lubricado, pídele o crea tú círculos alrededor del clítoris, alrededor de los bordes. Después el pulgar debe subir y bajar, en una mini línea recta para estimular el centro y la punta de Mr. Clit. Intercala con algunos masajes circulares con el dedo cordial sobre el vestíbulo vaginal y –si gustas- puede(s), penetrar ligeramente con la yema del mismo, o no más de dos falanges al interior de tu vagina. Siempre hacia adelante, en dirección a tu ombligo para dar justo en tu zona G.

Para el pene
• Ingles-bordes-tronco
Coloca tus pulgares sobre sus ingles, y deslízalos suavemente hacia los bordes de sus testículos. Haz circulitos pequeños con ligera presión, da ligeros roces en los testículos como caricias muy ‘sin querer’; suelen ser más efectivas. Ahora sube un poco hasta el inicio del tronco de su pene y sube tus pulgares sólo por los laterales. Trata de que tus dedos estén muy bien lubricados. Baja de nuevo por los laterales. Ahora sube y baja sólo con los pulgares.

*Ya que estás de paso y te late dar caricias orales, pueden dar algunos deslizamientos de lengua y ligeras succiones en el glande. Recuerda, esta vez se trata de sutileza, es redimensionar el erotismo no terminar haciendo lo mismo de siempre.

• Tuercas sobre el tronco
Toma su pene con apenas las yemas de tus dos manos, las dos al mismo tiempo, con los pulgares hacia ti; recuerda que él está totalmente recostado y tú puedes ir montada en sus muslos o sentada a un lado. Debes ir subiendo, moviendo tus muñecas hacia afuera para que el roce de tus dedos hagan un movimiento como si estuvieras desenroscando una tapa o una tuerca; digamos que la mano derecha estuviera abriendo la tuerca y la de abajo cerrándola. Sube lentito, lentito e intercala con giros de tus pulgares sobre el glande mientras sostienes todo el tronco con las manos.

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