Rachel Sobel, egresada de la Unversidad de Harvard, en julio de 1998 investigó para el MUM (Museum of Menstruation and Women’s Health) sobre la industria de los tampones. Mencionó que alguna vez el olor menstrual fue considerado seductor en el plagado de referencias sobre olores durante el siglo dieciocho.

La publicidad mortifica a las mujeres para que no despidan ningún tipo de olor por medio de la compra de antitranspirantes, toallas higiénicas con bicarbonato de sodio, tampones con desodorante, etc. Pero después de leer “Lo fétido y lo fragante: olores y la inventiva social francesa” de Alain Corbin (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1986) encontró que:

En la Francia del siglo dieciocho, se creía que la menstruación estaba “impregnada con sutiles vapores transmitidos por la esencia de la vida” Estos eran particularmente atractivos, ya que una mujer estaba “dispersando efluvios seductores” y “realizando un llamado para la fertilización.” Por esto, las sociedades han celebrado el seductor aroma de la menstruación en vez de sofocarlo.

Y el Dr. Richard Lambert, en “Verdades sexuales para mujeres” dice que la sangre menstrual huele como la caléndula, una flor – una relación adicional entre menstruación y flores. ¿Será?

Pero bueno ¿qué es lo que causa ese olor digamos Sui generis? Bueno, ejem… esto no les va a gustar mucho. Se debe a unas bacterias provenientes del ano ­bueno, provienen de las heces, y son las famosas bacterias Escherichia coli (E. coli)- se almuerzan la sangre, las células y el tejido que se escurren del útero y la vagina, y producen el característico olor de la menstruación. Lo siento.

¿Dicen que no tienen bacterias fecales en la vagina? Ah, este pues… ¡Sí que tienen! La base del ano de las mujeres mide alrededor de 2.54 centímetros desde la entrada hasta la vagina o vestíbulo vaginal y para cualquier bacteria es una cosa de nada arrastrarse esa minúscula distancia ­o subirse a un tampón, taza menstrual, toalla higiénica o dentro de los chones, tanga, etc. o incluso terminar ahí mismo gracias al roce de un pedazo de papel higiénico (una buena razón para higienizar el ano hacia atrás, no hacia la parte delantera del cuerpo, para minimizar el número de las bacterias viajeras).

Ahora bien, la mayor parte del mes, el ácido de la vagina ­así es, bacterias benéficas producen ahí ácido láctico- atan de pies y manos a esos pequeños demonios y les impiden reproducirse y crecer. Estas y muchas otras bacterias patógenas no pueden prosperar en el ácido.
Pero por unos pocos días al mes la vagina, y el exterior, la vulva, ¡se convierten en el lugar perfecto para criar una familia! Adivinaron: ¡durante la menstruación! La sangre, el tejido y las secreciones del útero y la vagina tornan a la vagina más alcalina y las bacterias se sienten como en su casa. ¡Ay señoras! ¡Y se empachan con exquisiteces a toda hora del día!

Y… viene la pregunta, ¿si hay tantas bacterias en la vagina durante la menstruación es seguro tener sexo? Si por sexo se entiende un pene haciendo su trabajo, y si ninguna de las dos personas tiene alguna enfermedad infecciosa, por ejemplo VIH y hepatitis, entonces en general no hay peligro. Pero existe una enorme excepción: las mujeres que contraen infecciones del tracto urinario. El ingreso hacia la vejiga está justo debajo de la entrada de la vagina y el pene puede rozar las pululantes bacterias justo hacia el conducto que lleva a la vejiga, el que es mucho más corto que el de un hombre, una de las razones de por qué las mujeres presentan infecciones del tracto urinario con más frecuencia que los hombres.

¿Qué opinan del olor menstrual?

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