De acuerdo a diversas encuestas en sexología como las de la Universidad de Utah, cerca de un 50% de las parejas heterosexuales han probado alguna vez prácticas anales. Ya sea penetración, masajes o rimming  −masaje oral en la zona del ano−.

Sin embargo, y de acuerdo a dichos datos, el 90% de las ocasiones el ano que recibe las caricias o penetraciones es el de la mujer. Ningún secreto que la mayoría de los hombres heterosexuales (alimentados claramente por el tabú de que si te gusta la estimulación anal, eres homosexual), no se permitirían ser explorados. Definitivamente se niegan a la oportunidad de un intenso placer. Además de una carga de ignorancia y hasta cierta homofobia, hay un contexto de equivocado porque pareciera que la homosexualidad es algo de lo que todo hombre debería escapar, cuando no es más que una orientación tan válida como la heterosexualidad.

Pero regresando al tema, no olvidemos el ano cuenta con múltiples terminales nerviosas y a diferencia de las mujeres, el recto de los hombres sí está conectado directamente con una zona proclive a producir orgasmos: su glándula prostática. Es así que si, por ejemplo, manualmente se estimula-con una buena cantidad de lubricante y masaje que permita a los músculos radiados del ano irse dilatando- pueden llegar al orgasmo, un orgasmo intenso en el que comúnmente no hay eyaculación pero sí una extensa onda de clímax.

Se requiere de penetración, de un dedo o juguete. Aún a sabiendas de esto, la mayoría de los hombres heteros o ‘bugas’ dicen ‘nomás no, y ni te le acerques a mi señor ano’.

En tanto la zona anal no les parece nada prohibida cuando se trata de penetrar claro. Y por cierto, para quienes les apetezca, aquí la técnica y el paso a paso para hacer del sexo anal una experiencia placentera y segura: 

SEXO POR LA PUERTA TRASERA. EL PASO A PASO

Por otro lado, las nalgas como tal pueden subdividirse y encontrar diversos puntos de placer en ellas. En ocasiones el ir estimulado diversos puntos en cada nacha puede llevarlos a ir conviviendo con esta zona y todas sus posibilidades. Pueden mapearlas y explorarlas para incitar a un nuevo descubrimiento de su erotisma. Ya si en estas prácticas, por ejemplo al estimular manualmente la ‘raya’ de división y cada vez ir acercándose más y más a esa zona tabú (el ano) surge la curiosidad o excitación por acercarse de manera franca, pues enjoy!

¿Quienes de ustedes se daría o da permiso de explorar dichas sensaciones?

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