Ok, está claro, no hay ganas. No hay deseo. No va a aparecer el hada de la calentura y los va a reencender con su varita orgásmica. Es necesario sacudir a las respuestas orgánicas. Estas son las causas más frecuentes de baja de libido:

1. Fin del enamoramiento químico
Tras 18 meses a máximo tres años, el cerebro generó resistencia a las sustancias que nos doparon. Al darse el bajón, los niveles de testosterona, oxitocina y otras sustancias, son menores y por ende la ansiedad de contacto aminora. Nos creemos sin deseo pero es la adaptación a una nueva frecuencia relacionada con el amor real o la eugamia.

2. Falta de erotismo
El deseo requiere de una erótica de vida, de saber disfrutar. El erotismo es nuestra capacidad para contactar a través de nuestros cinco sentidos y de ese modo creamos memorias sensoriales, ya sean de placer o de incomodidad hasta dolor. Dichas memorias operan en nuestra capacidad para recrear sensaciones y entonces desear. Cuando no existe una erótica de vida, es decir, cuando se tiene acostumbrado al cuerpo al malestar: desde una postura incómoda diaria para trabajar, no permitirse saborear o vivir bajo un entorno desagradable, el impulso de contacto se merma.

3. Falta de sexo o autoerotismo/masturbación
Por la frecuencia o poca frecuencia que crea el cerebro y su trabajo a base de dopamina, cuanto menos sexo tenemos, menos nos pedirá. Comenzar con uno mismo puede reconectarnos con las ganas.

4. Fracturas de pareja
Conforme se toman acuerdos, la complicidad en una pareja insta a la conexión física. Lo mismo cuanto menos soluciones se hallan en una relación, el deseo disminuye, especialmente por la selectividad del impulso sexual femenino.

5. Disfunciones y trastornos
La falta de deseo también puede suponer una disfunción. Puede tratarse de un trastorno del deseo o de un trastorno de la excitación: no es lo mismo que no sientas deseo a que encuentres complejo excitarte. Es decir, no hay un interés psicológico por tener relaciones, o bien, lo hay pero el cuerpo no reacciona ante los estímulos.

El deseo sexual inhibido o hipoactivo implica un impulso sexual casi nulo o poco frecuente: hay pocas fantasías, falta de interés hacia los genitales como masturbarse o el que alguien más los toque. Puedes pasar meses sin pensamientos sexuales. De ser así, acércate a un terapeuta sexual. Tampoco descartes las posibilidades médicas, sobre todo tras un parto, una intervención quirúrgica, un accidente o si lo has vivido por más de un año, pudieras presentar un cuadro endocrinológico, hormonal o neurológico.

6. Bajos niveles testosterona
Más frecuente de lo que pensamos, especialmente en hombres. Naturalmente desde los 30 años la testosterona comienza a producirse en menores cantidades.

¿Cómo aumentar la testosterona?
Tanto hombres como mujeres podemos promover una correcta segregación de esta creadora del deseo, siempre y cuando no existan causas médicas que perseguir.

• Esfuerzo físico
Los que hacen ejercicio físico al menos dos veces por semana mantienen niveles de testosterona más constantes. El ejercicio debe implicar esfuerzo. Por otro lado, no lo hagas sólo por el sexo. Un reciente estudio de la University of Tsukuba, Japón, encontró que la testosterona producida tras hacer ejercicio permite que mejore nuestra memoria y capacidad para conceptualizar.

• Hacer trabajar los testículos
Cuando un hombre se excita, se da un mecanismo de feedback positivo, o sea sus testículos producen más testosterona. Pareciera una tarea de “el huevo y la gallina”. No queda más que promover experiencias placenteras.

• Dosis diarias de serotonina
La serotonina es un neurotransmisor, se le llama la sustancia de la felicidad. Se segrega en estados de bienestar y desencadena reacciones que estimulan la secreción de hormonas, como la testosterona.

Se obtienen con comida. La proteína triptófano es imprescindible para producir serotonina -está en los lácteos, pescados, carnes magras, huevos, nueces- al combinarse con carbohidratos, se convierte en azúcares en el intestino. Al subir el azúcar en la sangre producimos insulina y ésta, a su vez, genera que las neuronas sean receptivas al triptófano, y entonces éste crea serotonina que dará lugar a la testosterona.

Recuperar el deseo tiene mucho que ver con conectar con la creatividad, y la familia Sico® siempre te da grandes ideas para despertar la pasión. Descubramos juntos.

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