La Sra. Venus requiere de mucha lubricación y distensión para recibir la dosis de tu pene en postura de cuatro puntos (perrito, pues). El dolor ya no será parte de la agenda.

1. Una vez que ella se coloque en dicha postura, une tus dedos pulgares sobre su cóccix. Deslízalos ejerciendo ligera presión a lo largo de ambos bordes de la línea divisoria de las nalgas hasta que tus dedos se unan de nuevo en la entrada de su vagina.

2. Al presionar un poco más profundo sentirás su hueso pélvico; dos ‘protuberancias’ a cada lado de su vestíbulo, guíate por ellos y haz círculos hacia adentro para relajar su vagina y activar las glándulas de bartolino (que le permiten lubricar).

3. Penetra ligeramente con uno de tus dedos pulgares (no más de la mitad) y muévelo en elipses en el interior, sácalo súbitamente e introduce de nuevo.

4. Regresa por el mismo camino y repite. Notarás cómo su lubricación abunda y sus gemidos te piden que comience la faena.

Enjoy!

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