Ya van más de 10 años que en México se legalizó el uso de la anticoncepción de emergencia, que se le dio el contexto adecuado y pudimos accesar a una fórmula diseñada específicamente con dicho propósito en una farmacia de cualquier esquina. Porque desde décadas anteriores ahí teníamos a múltiples féminas metiéndose el titipuchal de anticonceptivos de esquema mensual a modo de pastillas de emergencia. Sin embargo, a pesar de que no es nada reciente, siguen las inconsistencias en el uso, los mitos, las dudas, los miedos y claro, la irresponsabilidad.

Muchos de ellos abrigados por aquel numerazo que en 2004 -poco después de la aprobación de ley y de la NOM en México- se aventara cierta fundación que afirmaba que la legalización había violado la constitución ya que la PAE era un abortivo. Se demostró que dichas ideas eran por demás ignorantes. Más, muchos se quedaron con el cuento. Porque implantaron la duda con la frase célebre “la Declaratoria de la Suprema Corte de Justicia del 2000, reconoce la existencia del ser humano desde el momento de la concepción”. ¿Cuál concepción?, se preguntaron quienes sí sabían del tema.

Mecanismo de acción simple y que ya hemos requete repetido en este espacio: sustancia activa-Levonorgestrel (progestina sinténtica), ¿qué hace? Retardar, suprimir la ovulación -o sea, no permitirá que haya un óvulo fecundable a la mano (o mejor dicho ‘a la cola’) de un espermatozoide, lo cual dependerá del momento del ciclo- y espesar el moco cervical para impedir el paso de los espermatozoides.  Si la usuaria la aplicara segundos, minutos, horas o días posteriores a que se haya dado la concepción, la hormona no afectará ni la implantación del óvulo fecundo ni provocará que se deseche. Si ya hubo concepción, la PAE no trabajará. Punto. ¿Por qué? Porque en nada afecta en un embarazo que el moco cervical se espese y porque ya no hay ovulación qué suprimir. Ya no habrá ovulación, porque hay embarazo. Cuando una mujer está embarazada no ovula por lo tanto no puede volver a embarazarse. Simple.

Pero hay quien lo sigue afirmando. Nada qué ver con ciertas sustancias y pastillas  que la muchachada adquiere con singular rapidez y que sí provocan un aborto. Incluso son utilizadas legalmente en las interrupciones del embarazo que se realizan en clínicas especializadas en el DF. Éstas actúan afectando la supervivencia del cigoto dentro de la matriz, una PAE no y no actúa de esa manera. No confundan la gimnasia con la magnesia. Otro mito, derivado de un nombre comercial les dio el carácter de ‘pastilla del día siguiente’. Lo cual también provocó inconsistencias e ideas equivocadas cuando no les funcinó, es la pastilla del ‘Córrele a tomarla’. No hay que esperar horas preciosas, mucho menos un día entero.

Por otro lado, como sociedad seguimos sin comprender lo que es una emergencia. Y ahí empieza lo malo y lo feo. De la manita. Por ello, pese a que la anticoncepción de emergencia aparece en la lista oficial de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud y tienen registro sanitario en más de 100 países, en muchos otros se requiere de una receta médica para poderla comprar. Justamente porque consideran, no que sea un abortivo, sino que puede prestarse a un mal uso en la población. No esperemos tener que llegar a ello señoras.Ya estamos evolucionaditos como para que papi gobierno nos tenga que poner correa.

Aquí los esquemas más comunes en término de “emergencia”, o sea lo que reconocen como emergencia, nuestra querida chamacada femenina. Y chequen nomás la inutilidad de la perspectiva.

1. ‘Como sólo tengo dos que tres relaciones al mes, ¿para qué tomarme una caja de 21/28 pastillas?, pos mejor sólo cuando tenga un round, me tomo la de emergencia’.

Queridas mías que hacen esto, les tengo noticias: Una dosis de PAE equivale a media caja o más (depende) de anticonceptivos mensuales. Los cuales están microdosificados. O sea, que si te estás ‘ahorrando’ la hormona porque crees que así evitas los también míticos efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales de uso mensual, estás justamente provocando lo contrario. Aunque tengas relaciones una o tres veces al mes si -aunque no tengas papelito habla, análisis que certifican que tu chavo está sano- te avientas a dejar el condón, lo mejor es  tomarte la cajita de anticonceptivos microdosificados o sea de 21 o28 días y afectas menos tus ciclos, por lo tanto tendrás menos efectos secundarios.

2. Me voy a ir de fin de semana con mi chavo, antes de salir me tomo la  Píldora de la Libélula y me despreocupo.

Sí y no. La eficacia es de máximo 72 horas posteriores a la relación no protegida. Más, sabemos que cuanto más pronto se tome, mejor. Nadie te garantiza que su efecto vaya a estar presente hasta el tercer día. Ya se suprimió la ovulación pero por explicarlo así, el último round surgió el domingo al medio día antes de regresar de tu fin de semana lunamielero. Los espermatozoides pueden vivir hasta 5 días dentro de tu cuerpo. Si por ahí del cuarto día -cuando el efecto ya no es el más adecuado- siguen por ahí dando el rol los espermatozoides y ovulas, venga, ahí comienza la historia de un nuevo ser humano.

3. Mientras más pastillas me tome, menos oportunidades de embarazarme tendré.

La alta dosis de hormona, en al menos la mitad de las usuarias de prueba cuando las píldoras se diseñaron, sufrieron cambios en sus ciclos menstruales posteriores. O sea, hasta dos ciclos después no les bajó en la fecha esperada y/o pudieron tener sangrados por deprivación, o sea porque el cuerpo ‘extraña’ la dosis hormonal y depriva, o sea hay un sangrado que por lo regular es cafesoso y escaso. Y no es su menstruación. Entonces, si cada mes te avientas varias de esas ’emergencias’, vas a volver loco a tu ciclo. Y cuanto menos regulares sean tus ciclos ovulatroios, hay menos oportunidad de suprimirlos y por ende se amplían los posibilidades de quedar embarazada.

Y así nos podemos ir con muchas ’emergencias’. Cuenten las suyas.

Las reales: se rompió el condón, olvidaste más de tres comprimidos de tu anticonceptivo regular, se te despegó el parche quién sabe cuándo, se te salió el anillo antinconceptivo, fuiste atacada sexualmente (esperemos nunca sea el caso, de ser así debes además acudir a una clínica especializada con la Clínica Condesa a recibir tratamiento psicológico y post posible exposición a VIH y otras ITS), tomaste antibióticos u otros fármacos que pudieron -en opinión de tu médico- mermar la eficacia de tu método mensual, te diste cuenta que tu DIU está movido, tuviste vómito constante lo que pudo hacerte expulsar tu antinconceptivo mensual.

La pareja perfecta: usen un condón para evitar ser infectados con VIH o cualquier ITS y tomen un anticonceptivo mensual. 

 

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