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A mover la pelvis con las penetraciones del Tao, ¡venga señoras! - El blog de Elsy Reyes

Ya basta de tirarse a la cama y dejarle toda la chamba a él. Diversifiquen sus penetraciones. Les cuento, el Tao y por lo tanto sus penetraciones, subdividen a la vagina en secciones a estimular -el Portal de Jade es la entrada de la vagina; el Valle Profundo es la vagina media; el Palacio Celestial es la vagina superior (donde se ubica el punto G) y la Perla Preciosa es el clítoris- las penetraciones, contenidas en el libro ‘El T’ung Hsuan Tsu’, se dividen en profundas y superficiales, lentas y rápidas, directas e inclinadas. Cada una da efectos distintos en cada punto vaginal. Y él, experimentará el roce en distintas zonas de su pene y su glande se extra estimulará. Igualmente, se deben variar las posiciones. Se garantiza hasta el doble de placer acostumbrado.

Recuerda, no le dejes todo a él. El que se llamen ‘penetraciones’, no significa que tú no puedas controlarlas o ejercerlas. Busca posturas que te permitan llevar el movimiento. Puedes comenzar por las que te permiten tomar el control para mostrarle con práctica a qué te refieres con esta nueva técnica.

Por ejemplo, colócate encima de él recostado, montada ya sea de frente o de espaldas y sosteniendo tu peso en tus rodillas. Ambas te permiten ejercer las penetraciones con facilidad. Cuando sientas que comienzas a dominar los movimientos puedes buscar algunas un poco más complejas como sentarlo en una silla y tú penetrarte semi sentada en él y llevando el movimiento con tus manos recargadas en la pared o los brazos de la silla. O bien, prueba estando ambos de pie, él detrás de ti, y tú inclinada hacia delante, moviendo tu cadera y sosteniéndote contra la pared u otra superficie.

A penetrar con el Tao…

1. Golpear a izquierda y derecha como un bravo guerrero que trata de desordenar las filas enemigas.

Mueve la pelvis y permite que él entre sólo hasta el ‘portal de jade’ o la puerta de tu vagina y desliza tu cadera de izquierda a derecha con fuerza, repite permitiéndole penetrarte un poco más adentro, pero no más allá del  ‘Valle profundo’.

2. Movimiento ascendentes y descendentes, cual los de un caballo salvaje que corcovea a través de un torrente.

Haz que te penetre o mueve tu cadera para penetrarte en una  entrada profunda y una corta (más o menos hasta la mitad de su pene), altérnalas. Aumenta y disminuye la penetración con fuerza, en un sólo movimiento. Haz una y una.

3. Retirarse y empujar como un grupo de gaviotas jugando sobre las olas.

Una vez iniciada la penetración, con el movimiento de tu cadera haz que salga el pene de tu vagina de golpe y por completo. Espera uno o dos segundos y deja que entre de nuevo, espera y repite. Esto les dará sensaciones extremas. Recuerda, para no tener problemas, estar bien lubricada natural o artificialmente con un lubricante con base de agua.

4. Emplear empujes profundos y superficiales atormentadores, alterando la rapidez, como un gorrión que picotea las sobras de arroz en un mortero.

Haz que te penetre apenas en la entrada de la vagina, en una especie de roce varias veces  y después permítele una entrada a profundidad y repite. O combina unas tres o cinco penetraciones sólo en la entrada y otras tres o cinco hasta ‘el fondo’. Todo con rapidez.

5. Dar golpes profundos y superficiales en una firme sucesión, como una piedra que se hunde en el mar.

Muy parecida a la anterior pero de manera lenta, casi pausada y sin interrumpir el movimiento. Esto te dará mucho tiempo para llegar al orgasmo.

6. Empujar despacio cual una serpiente que se introduce en un agujero para hibernar.

Muévete de tal modo que su penetrar sea muy lento y mantente inmóvil con él dentro de ti por unos segundos. Después desliza tu pelvis poco a poco hasta que su pene casi salga de tu vagina. Repite.

7. Empujar con rapidez como un ratón asustado que se mete en un agujero.

Para hacerlo más fácil, pídele que te penetre muy rápido por varias veces continuamente. Además, a él le encantará. Utiliza esta casi siempre cuando quieras que el juego esté por terminar ya que lo sobre estimulará.

8. Permanecer en equilibrio y luego golpear cual un águila que atrapa a una esquiva liebre.

Pídele que permanezca unos instantes dentro de ti y muevan ambos sus pelvis con rapidez hacia ambos lados y hacia arriba y abajo, sin retirar su pene. Es aparentemente inmóvil porque no hay salida del pene, sólo meneo de las caderas. Tu punto G lo agradecerá.

9. Alzarse y dejarse caer despacio como un gran velero que se enfrenta en temporal.

Estando él dentro de ti, levanta la cadera hasta la mitad de su pene y baja poco a poco hasta que ‘topes’ con su pelvis, sal rápidamente, de nuevo sólo hasta la mitad  y déjate ‘caer’ de nuevo lentamente. Repite cuantas veces desees.

Todo se trata de practicar, con el tiempo integrarán a sus encuentros distintas penetraciones y lo harán un hábito. Disfruten.

 

 

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