El orgasmo en términos orgánicos son contracciones involuntarias debido a una sobreconcentración de sangre en los genitales. Sin embargo se han realizado múltiples investigaciones ante el reporte de personas que dicen no sentir el clímax con la misma intensidad, satisfacción, propagación y duración por ejemplo en solitario que en pareja o que la sensación cambia de acuerdo a experiencias, amantes distintos, situaciones y ambiente.

Esto ha llevado a muy interesantes revelaciones, como por ejemplo las de Kenneth Mah y Yitzchak Binik en su estudio Are Orgasms in the Mind or the Body?: Psychosocial Versus Physiological Correlates of Orgasmic Pleasure and Satisfaction (2005).
Analizaron la experiencia del orgasmo en 269 mujeres y 133 hombres a través de manipulación genital a solas y a 301 mujeres y 173 hombres en un contexto de pareja.

Utilizaron dos componentes: sensorial y afectivo-cognitivo y midieron a través de puntajes de satisfacción con diferentes variables y ecuaciones.
Tal cual su hipótesis presumía, resolvieron que la experiencia sensorial del orgasmo está mayormente asociada a factores psicológicos y por lo tanto cada persona percibe el clímax de manera distinta así como lo experimentará en diversas formas dependiendo de innumerables factores, por supuesto difiere con una pareja u otra.

Entonces, el orgasmo es como una huella digital, para nadie es igual. La experiencia orgásmica es única en cada uno, a solas, con uno u otro. Incluso, en un mismo encuentro percibimos ciertas distinciones.

Por otro lado, es bastante común que algunas personas sientan dificultad para llegar al orgasmo con nuevas parejas, esto porque además contribuye la adaptación a las nuevas dinámicas: afortunadamente con cada pareja la dinámica cambia en muchas formas.

Cuando dos recién emparejados se encantan, se sienten enamorados, y lo pasan bomba en todo aspecto, pero al llegar el encuentro sexual y no lo perciben tan perfecto como esperaban, suelen sentir una gran frustración y comienzan a hacerse toda clase de ideas sobre si realmente son el uno para el otro.

Obvio, surge el miedo a que no se lleguen a acoplarse nunca o que esa otra parte resulte mal amante. Gran error basar la eficiencia de una relación en la obtención de orgasmos, gran punto.

Y por otro lado, debemos saber que cada relación nos insta a generarnos nuevos esfuerzos o atenciones a aspectos diversos. Algunas veces son detalles, otros son trabajos de fondo, pero en todo momento nos ofrece una gran oportunidad de crecimiento como seres sexuales, un reto, no una razón para desanimarse.

Pero también hay que integrar herramientas que nos permitan ampliar el espectro del placer: juguetes, condones que resulten lúdicos (además de protegernos), como los Sico Kinky Maca® y un buen lubricante que despierte nuestros genitales. Prueben Soft Lube Pleasure Plus® que les permite una excitación más intensa porque contiene L-arginina, una enzima de origen natural que fomenta una mayor microcirculación en las zonas genitales tanto del hombre como de la mujer. Es el moradito.

En otros casos, por el contrario de pronto se encuentran con una nueva pareja con la cual tienen una ‘química’ mágica y pareciera que el otro u otra les lee la mente y hace justamente lo que más les gusta, disfrutan y resulta en estímulos efectivos. Claramente la parte emocional tiene un gran poder. El goce va muy de la mano quizás con el amor, y definitivamente sí, con la intimidad, confianza y oportunidad de ser nosotros mismos ante esa otra persona.

¿Les ha pasado? ¿Tienen algún(a) ex o pareja actual con quien logran o lograban una conexión o capacidad para orgasmar garantizada?

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