Sí, todas las mujeres tenemos potencial multiorgásmico. ¿Cómo llegas ahí? Simple: Permite que tu cuerpo se abra a ellos. ¿Cómo? Conectando sensorialmente a través de tu erotismo. Recuerda, el erotismo no es sólo sexo, está presente en cada actividad de tu día; es el contacto a través de tus cinco sentidos.

• Gran parte de lograr el orgasmo no está en tus encuentros sexuales sino en tu erótica de vida, en cuánto te permites disfrutar.

• Revisa desde cómo te sientas para trabajar, ¿realmente estás cómoda?, si saboreas tu comida, si te das tiempo de reconocer un olor, escuchar una canción; si te das permiso de descansar. ¿Alguna vez dándote una ducha te has enfocado en percibir el goteo de agua sobre tu piel para relajarte? Eso es ejercitar tu potencial sensorial.

• La memoria sensorial es inmediata, si tu cuerpo no está entrenado para sentir placer (no sólo sexual, sino cotidiano), no esperes que de la nada “recuerde” que está hecho para ello.

Deja de pensarlo
Del orgasmo al multiorgasmo hay una línea delgada que está en no buscarlo conscientemente. O sea, puedes lograr uno a base de frotar tu clítoris hasta que la señal se envíe a tu cerebro y se produzca el reflejo, pero si quieres varios y extensivos, no necesitas entenderlo sino entregarte a la experiencia. Tu mente consciente no interviene. De hacerlo, lo detendrá, porque un montón de juicios saldrán a flote. No pienses “Ahí viene”, “Ya lo sentí”, “¿Qué me pasa?”. Lleva tu mente hacia tu piel, hacia las zonas que están recibiendo los estímulos. Como si toda tú estuvieras en esa caricia; la mente se callará. Respira. Siente.

Toca y déjate tocar
Cómo y dónde es la clásica pregunta. Eso lo decides tú. Por obviedades anatómicas puedo darte un “mapa”, pero lo más importante es que tus sentidos sean el GPS de ese mapa. El multiorgasmo no nace en los genitales, sino en todo el cuerpo. Conócete, no puedes dejarle este trabajo a tu hombre. Porque la que vive ahí dentro eres tú.

Comienza a solas
Supongo que a estas alturas te darás oportunidad de autoerotizarte. No porque no tengas “quien te haga el favor”, sino porque es una experiencia sexual básica. Es emocional y físicamente distinta a ser estimulada por un hombre. No sustituye al sexo ni viceversa.

1. Tu próxima sesión autoerótica, acaricia distintas zonas de tu cuerpo, acaricia tus orejas, clavícula, pezones, rodillas, entrepierna. Y entonces dirígete a tus genitales.

2. Lubrica tus dedos con unas gotas de Soft Lube® y masajea tu clítoris de distintas maneras. Explora su periferia, capuchón, glande (se descubre cuando levantas el capuchón), la punta. Y comienza muy lento como si apenas lo rozaras.

3. Reconoce cuál es la zona más placentera e insiste variando los ritmos, figuras y velocidades.

4. Combina con algunas contracciones vaginales (Kegels) y déjate llevar por las sensaciones. Permítete llegar al orgasmo.

5. De haber logrado al menos uno, respira y continúa. Introduce en tu vagina un par de falanges de tu dedo medio o índice bien cubiertos de Soft Lube®. Explora la textura de tus paredes vaginales.

6. Dirige la yema de tu dedo hacia la pared frontal de tu vagina, detrás de tu hueso púbico (una cuarta debajo del ombligo) encontrarás una zona más rugosa; la famosa Zona G. Presiona en ligeros círculos. Notarás que aumenta ligeramente su tamaño, ya que se llena de sangre al igual que el clítoris se erecta.

7. Al hallar estímulos efectivos, sé incisiva. No es necesario que penetres muy profundo o uses un juguete enorme. Lo más sensible está a pocos centímetros de la entrada vaginal.

8. Con la otra mano o un juguete que vibre – prueba con la bala vibradora del Sico Ring®; súper importante: lubrícalo también- acaricia tu clítoris suavemente, ya que estará muy sensible por el previo orgasmo. Date tiempo y explora si puedes llegar a más de uno un orgasmo o el modo en que has logradolograr que se intensifiquen.

9. Crea variaciones y ejercita tu potencial de manera frecuente.

10. Identifica el instante cuando estás cercana al orgasmo, es cuando más debes desconectar la mente. Muchas mujeres justo ahí frenan o piensan, porque la sensación les resulta “desconocida”. Deja que fluya.

Compártelo con él
Llévate a su cama este “paso a paso” que irás rediseñando y adaptando a tus áreas y estímulos predilectos. Conoces la ruta, sólo debes guiar sus dedos o hasta instruirlo con peticiones explícitas. Eso sí, nunca te pongas mandona o te enojes si él no encuentra tus puntos a la primera. Paciencia y conexión. Ahora sí tendrás penetraciones “con causa conocida”. Ya tienes un mapa más claro sobre tus áreas vaginales de mayor placer, utiliza posiciones y profundidades de penetración que favorezcan su estímulo.

 

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