El Nyotaimori  o, para los que leen japonés 女体盛,  es el arte de comer sobre una mujer bandeja. Es decir, colocar diversos alimentos sobre el cuerpo desnudo de una mujer totalmente depilada y darse gusto al paladar. Los orígenes de este artes están bastante discutidos. Algunos sugieren que surgió como una de las distintas disciplinas geishas. Más, algunos expertos en la formación de dichas obras de arte (esas mujeres se consideran una obra de arte viviente) afirman que en ésta no se hallan prácticas relacionadas. Justo la desnudez era una de las máximas evitadas ya que gran parte del  halo que las envolvía estaba en que su cuerpo se dejaba a la imaginación de aquellos hombres que no podrían pagar el privilegio de observarlas. Sólo estaba permitido para quien hubiese ganado la subasta de su misuague o derecho a desflorarla y, por supuesto, para el o los amantes; casi dueños de la geisha. Éstos gozaban de su exclusividad siempre y cuando la mantuvieran y sufragaran los gastos de la casa a la que pertenecía. Aún perviven pero de una manera menos tradicional.

Por lo tanto, se cree el Nyataimori es mucho más reciente. Muchos restaurantes (nada baratitos) ofrecen estos servicios.  Aunque, no deja de ser todo un asunto. Practicado ortodoxamente, requiere que la mujer bandeja esté totalmente entrenada para mostrarse -durante toda la celebración- totalmente inmóvil y sin gesticular. Con un rostro relajado. Debe tener un completo control de su cuerpo para no contraerse o moverse al percibir  el frío o el calor de los alimentos, ya que justo su piel servirá como un termo regulador.

Sobre ésta se sirven rollos, makis, sashimi y su calor corporal les da la temperatura ideal, sobre todo a los cortes finos de pescados o carnes curadas  (sashimi). De ese modo, se podrán degustar en las mejores condiciones para potenciar su sabor y textura. Hay un enorme erotismo ya que el espactáculo visual no es lo único, el placer radica en saborear cada manjar que se supone ha quedado impregnado con la esencia y el perfume natural de esa mujer. También interviene su buen toque de roles, dominación, sumisión, etc.

Y claro, pese a todo el ritual que lo circunda, todos podemos hacer una tropicalización al servicio del erotismo personal y de pareja. Puede ser toda una experiencia; una vertiente intersante de la sitofilia o expresión comportamental relacionada con el placer/excitación por estimular el cuerpo a partir de comer (lamer, chupar)  el cuerpo o genitales de la pareja cubiertos por comida o sustancias comestibles. Y otras versiones de la misma expresión, relacionan el autoerotismo a través de penetrar los genitales con alimentos con formas fálicas, pero esa es otra historia. Nada recomendable, por cierto. Ahi les encargo el pepino, mejor no.

Pueden armarlo como una sorpresa, sobre todo si tienen una buena amiga que les ayude a acomodar los manjares ya que no debe ser nada fácil colocarlos sobre una misma sin que se caigan los anteriores, adornar con flores y cubrir el pubis ya que el querido ‘peluche’ no debe verse; es parte de. O bien, claro, una vez llegada la orden de su restaurante japonés favorito (salvo los que se pongan a armar rollos toda la tarde) colocarse desnudas o desnudos sobre la mesa y pedirle a su pareja que coloque a su antojo cada pieza y después ¡a comer! La atmósfera es muy importante, elijan una luz tenue, aromas delicados, comodidad.

Obvio en las Nyotaimori tradicionales, los comensales utilizan palillos pero ¿para qué?,  si cada bocado puede convertirse en una caricia con los dedos o con la boca. Ya tienen qué hacer este fin de semana. Sírvanse y disfruten.

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