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Mitos del porno que aterrizaron en tu cama - El blog de Elsy Reyes

Las imágenes pornográficas han sido para muchos ‘la escuela del placer’. Nadie negará que sugieren algunos trucos interesantes pero también te han llenado la cabeza de falacias que merman tu desempeño, visión de la sexualidad e incluso autoestima. Deshazte de la basura del porno, y sólo quédate con lo útil.

 

Penes enormes, grandes amantes

Te imagino, aún imberbe, observando tu primera escena porno y el sendo paquete del actor. Habrás –aun inconcientemente- comparado el tamaño de tu miembro. Desde entonces, al ver gimotear espasmódicamente a la actriz, creíste que la efectividad de tu desempeño radicaba en tus centímetros. Es falso. El órgano que nos llena de placer es el clítoris (y la terminal interna o punto G) donde el tamaño del pene no es necesario. Sentirnos penetradas nos promueve cierta satisfacción pero sólo en el primer tercio de la vagina que mide entre tres y cinco centímetros. En el resto, sólo tenemos receptores de presión. La naturaleza no nos dio muchas terminales nerviosas ahí o moriríamos de dolor durante un parto.

Por otro lado, los hombres que tienen un pene mayor a los 18 centímetros suelen vivir relaciones sexuales complejas ya que sus compañeras por lo regular necesitan lubricación extra, posturas donde se ejerza poca presión y en muchas ocasiones, imposibilidad para penetrar por competo. Hay hasta grupos de ayuda de hombres ‘enormes’. Sólo el 2% de la población mundial tiene un pene mayor a los 20 centímetros, la mayoría, son actores porno.

La penetración la llevará al orgasmo

La explicación pende del punto anterior. Es increíble que desde los inicios del cine, no sólo del pornográfico, jamás se haya mostrado la estimulación clitoridea como el vehículo al placer femenino. Con penetración simple, sólo el 30% de las mujeres a nivel global llegan al clímax. Pero, claro, ahí tienen desde a Ron Jeremy en sus 1900 filmes hasta a Marlon Brando en Last tango en Paris, reforzando el mito.

 

La eyaculación femenina depende de tu performance

Todas esas imágenes de mujeres lanzando proyectiles eyaculatorios te han hecho pensar que todo radica en cómo ‘la muevas’. Falso, de nuevo. La capacidad eyaculatoria o potencial de squirting de una mujer depende de que haya nacido con las glándulas de Skene sensibles y prominentes. Estas son las responsables de la expulsión de este líquido parecido al prostático por la uretra. Puedes trabajar ‘con pinzas’ pero si ella no ha desarrollado dichas glándulas, no sucederá. Así como hay mujeres que no lo pueden evitar, las hay que nunca lo lograrán. Tampoco está sujeto a la intensidad del orgasmo.

El sexo salvaje es más satisfactorio

Desde sus inicios el porno está diseñado para público masculino, y se ha comprobado que las escenas en las que la actriz es tratada con poca delicadeza o incluso con rudeza son más excitantes y, obvio, venden más. Por eso la mayoría muestra dinámicas durante las cuales cualquier mujer -sin cortes ni ediciones- terminaría lastimada y con seguridad se le dificultarían el placer y el orgasmo. Bajo este supuesto muchos se han lanzado al sexo con la creencia de que mientras más duro ‘empujen’ o sobre estimulen tanto en intensidad como en rapidez, más placer proveerán. La mayoría requerimos estímulos contundentes pero sutiles, y con variaciones en velocidad. Casi todas encuentran mayor facilidad para acercarse a orgasmo con un inicio suave y lento. Nuestra respuesta sexual toma muchos más minutos. El clítoris tiene el doble de sensibilidad que tu pene así que si lo tratas como igual, es posible que produzcas una sensación quemante y dolorosa.

Un dildo o vibrador se introduce hasta la garganta

Nunca falta el director que pone a sus estrellas a usar unas mazorcas de medio metro para penetraciones anales o vaginales y que en la vida real no producirían más que lágrimas e hinchazón. El uso de juguetes sexuales en pareja requiere de brindar comodidad y una herramienta para exacerbar sensaciones, no para terminar en el hospital.

Puedes saltar de un ‘orificio a otro’

En toda práctica donde se incluye el sexo anal debe haber muchas especificaciones. Primeramente debes estimular externamente e ir dilatando los músculos radiados de ano, no como se ve: de buenas a primeras. Se debe usar una muy buena cantidad de lubricante para evitar romper los vasos sanguíneos y utilizar un condón para impedir que todas las bacterias del recto lleguen a tu organismo. Y, jamás debes penetrar posteriormente la vagina salvo que hayas cambiado el condón y lavado muy bien la zona, a menos que quieras enviar un cultivo a su flora vaginal.

Penetraciones ‘exóticas’: simples y seguras

Toda penetración ya sea con puños, objetos, pies, etc. requieren de preparación extra, lubricación y una técnica que incluso pueden conllevar ciertas disciplinas. Hacerlas sin previa información y cuidados puede poner en riesgo la salud de la pareja. No experimentes si no te has informado antes.

 

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