No tienes por qué vivir malestares y cólicos incluso incapacitantes. Checa los mitos y realidades de lo que creemos que es ‘normal’ en esos días. 

‘Aguántate como las mujeres’, era uno de los aforismos favoritos de las religiosas con las que estudié la secundaria y con el que sentenciaban a toda alumna que se accidentaba o se sentía mal. La frase no sólo denotaba matices sexistas, generaba la idea de que nosotras debíamos tener mayor capacidad para soportar el dolor. Más tarde esa idea se alimentó con varias teorías que afirman que si un hombre pudiera sentir dolores de parto, moriría. O bien, que si sufriera cólicos menstruales, quizás perdería el conocimiento. Aún nadie ha comprobado que eso sea totalmente cierto.

De acuerdo al Dr. Manuel Rodríguez, Presidente de la Sociedad Española del Dolor, la intensidad de un malestar, está sujeto al umbral del dolor de cada persona sin importar el género o la edad. Sin embargo, según un estudio realizado por el Dr. Ed Keogh, Psicólogo de la Unidad del Dolor en la Universidad de Bath, las mujeres sufrimos más episodios dolorosos a lo largo de la vida, en una mayor cantidad de áreas corporales y con mayor frecuencia; muy de la mano de nuestros múltiples cambios y ciclos hormonales. Además, los factores psicológicos pueden exacerbar la percepción del mismo ya que prestamos más atención a los aspectos emocionales; mientras que los hombres, a los sensoriales -a las sensaciones físicas. Lo cierto es que ninguna puede negar que ‘aguantarse como las mujeres’ un cólico menstrual, sí llega a ser de valientes (tal vez sí tenga cierta aplicabilidad la frase). No obstante, el dolor abdominal provocado por la menstruación, es tan común y desde tiempos ancestrales se identifica como parte del ‘paquete’, que está lleno de supersticiones que han incitado remedios, brebajes, mejunjes. Pero por encima de todo, eso ha promovido que no se le dé la importancia necesaria.

El dolor menstrual se debe a la liberación excesiva de prostaglandinas, que son sustancias que contraen el músculo de la matriz, incrementando la presión en la misma, por lo que se produce una disminución del riego sanguíneo. Se siente como presión en el bajo vientre y puede tener intervalos en que la sensación es más fuerte acompañados de punzadas tanto en el abdomen como en los genitales. Puede recorrerse hasta la espalda y pelvis. Además, algunas mujeres llegan a presentar náuseas, diarrea, palpitaciones, calor excesivo, mareo o vómito; sin que haya causas patológicas qué perseguir.

El punto crucial es identificar cuando la dismenorrea es común o primaria –misma que se mitiga fácilmente y no en todos los ciclos se presenta. Pero cuando es tan intensa que cada mes imposibilita a una mujer para levantarse de la cama, encontrar una postura ya sea acostada o sentada sin sentirse como empalada, le provoca desmayos y se afecta de manera significativa su vida personal o laboral; es momento de correr al ginecólogo. En la mayoría de los casos existe endometriosis, quistes ováricos, fibromas uterinos u otros padecimientos del aparato reproductor. Igualmente, se debe a la colocación de un Dispositivo Intrauterino donde el cuerpo no lo está recibiendo bien. Ciertamente, es posible vivir reglas relajadas e indoloras pero se deben encontrar las causas de raíz.

Mitos y verdades menstruales
> Mito “Tomar té o colocar compresas calientes sobre el abdomen elimina los cólicos”
Verdicto. Falso. El calor relaja los músculos pero no elimina el cólico de origen, sólo los fármacos que combinan un antiespasmódico y analgésico pueden eliminar el espasmo causante del dolor y la inflamación.

> Mito “La actividad física produce mayores cólicos”
Veredicto. Falso. Contrario a lo que se cree, realizar ejercicio cuando menos treinta minutos al día ayuda a mantener los músculos elásticos y disminuye el riesgo de padecer cólicos fuertes durante la menstruación.

> Mito “Tomar un baño con agua fría o colocar bolsas con hielo disminuye el dolor”
Veredicto. Falso. Darse un baño con agua fría podría intensificar los cólicos porque aumenta la contracción del músculo. En ninguna condición interrumpe la menstruación.

> Mito “Tener relaciones sexuales durante la menstruación elimina los cólicos”
Veredicto. Falso. El hecho de mantener relaciones sexuales durante la menstruación no produce ninguna alteración.

Verdades
> El café, el chocolate, los lácteos y los irritantes aumentan el dolor ya que estimulan las contracciones musculares o espasmos uterinos.

> Los alimentos ricos en potasio (papas, cereales, plátano) previenen el cólico. Inhiben de manera natural las contracciones naturales, por lo tanto, ayudan a disminuir los espasmos.

> Cuando el cólico se presenta -y siempre y cuando se trate de dismenorrea primaria- basta con tomar un medicamento que combine antiinflamatorio y antiespasmódico.

> Y muy importante: utilizar un anticonceptivo hormonal mensual te puede ayudar a no vivir cólicos menstruales ya que mantienen tus niveles hormonales balanceados y sobre todo, al suprimir la ovulación como parte de su principal función, no se dará todo el proceso que promueve los malestares antes y durante la menstruación.

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