Sí, señores míos. Muchos, la gran mayoría -y siento comentarles-, al penetrar, más allá de estimular y crear sensaciones diversas, profundas y en distintos ritmos e intensidades para ambos, en realidad,  sólo se masturban con la vagina o, vaya, alguna cavidad de su pareja. Y, así, van desaprovechando todo el potencial sensitivo tanto de su pene como de los órganos sexuales de su pareja. Y creen que eso es ‘sentir’. Porque, claro, nadie nos enseña a autoerotizarnos y por ende, eso lo transferimos al acto sexual. Como si la masturbación fuese un simulacro de coito. 

 ¿Qué es masturbarse con un propósito de aprendizaje, conocimiento del propio cuerpo, disfrute e incluso desarrollo de técnicas amatorias? Bueno, no es el mismo que tomar el pene con la mano, frotar o más bien jalar y dar de tirones hasta que a base de esta fuerza se produzca una eyaculación con cierta sensación placentera, que su cerebro concibe como orgasmo. Realmente quienes conocen el orgasmo desde esa perspectiva se están perdiendo del verdadero potencial de un clímax. Tienen mini espasmos placenteros pero juran que, bueno, se aventaron el éxtasis del año.

Lo complejo de esto es que ya mapeamos la masturbación de un modo en nuestra cabeza y hay que romper con ese modelo. 

En lugar de lanzarse a tirar de su pene y generar hasta una cierta pérdida de sensibilidad ante tanto sobre estímulo, autoeroticen su pene. Esto último de la pérdida de cierto porcentaje de sensibilidad ante el sobre estímulo es muy obvio. A ver, prueben, con su dedo índice tallen y tallen una parte de su brazo constantemente. Verán que al poco rato esa zona ya no se siente tanto. Bloquean las terminales nerviosas. Pues lo mismo le pasa a su querido miembro. 

Acá cómo explorar con arte sensorial:

  1. Comiencen por acariciar, una vez erecto, desde la base del tronco de su pene, suban poco a poco acariciando, de verdad, pasando los dedos suavemente y aumentando poco a poco la presión pero NO JALEN.
  2. Dejen hasta el final el glande, una vez que se den cuenta de lo mucho que pueden sentir en el tronco, pasen igualmente los dedos como una caricia alrededor de la corona del glande, suban de a poco a hasta que den ligeras presiones.
  3. Ahora sí pasen la mano completa, sin presionar ni tirar por todo el cuerpo del pene, vayan subiendo la intensidad, con la palma de la  mano bien cubierta de lubricante con base de agua o silicona; no se me pongan otras sustancias si me hacen favor. Sólo lubricante con base de agua.
  4. Ahora sí ejerzan más presión y tiren sua-ve-men-te. Para entonces, su pene está tan sensibilizado que no necesitarán darle esas jaloneadas. Y ahí sí la cosa será intensa, profunda.

Igualmente pueden entrenar su impulso eyaculatorio, para durar más. Cuando sientan que están en ese punto inminente, el faoso ‘ya me voy a venir’, frenen el estímulo y cámbienlo: enfóquense en otras zonas, disminuyan la intensidad y promuevan que el tren eyaculatorio baje el ritmo. Recomiencen y repitan un par de veces hasta permitirse eyacular. De ese modo, su cerebro, también se re entrenará permitiendo ampliar sus tiempos eyaculatorios; además de intensificar la sensación orgásmica cuando llegue.

De ese modo además, se darán cuenta que el autoerotismo no es sólo genitalizar, enfocarse al pene. Vamos, tienen mucho más que eso, toquen sus muslos, su abdomen; de verdad autoerotícense. Así también notarán que no necesitan hacer ese mismo movimiento de jaleo, entra-sale iracundo dentro de la vagina de su chava, de su mujer o claro el recto de su chavo.

Además, otro plus. Es un ejercicio de autoconocimiento que requiere de tiempo, darse espacio, disfrutarlo. Eso también les cambiará ese concepto que tienen de que es una actividad que hay que hacer con prisas -que porque ahí viene mi mamá, que porque no me vayan a cachar- y que provoca abuso en la práctica, porque juran que mientras más episodios de jalones de pene tengan, más satisfechos estarán. Y no.

Verán que tienen suficiente y más con menos ocasiones pero que se traducen en mayor placer, conocen su cuerpo y saben qué les gusta, cómo y por qué.

Y, ¡ojo! el autoerotismo NO es un sustitutivo del sexo, y eso significa que el que tengan esposa o chava o chavo, no los exime de darse este apapacho y este momento con ustedes: la persona más importante y a la que deben conocer más a fondo.

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