Ahora que tanto en el podcast como en un post anterior hemos estado hablando del buen par de testículos, un lector me pregunta que si a un hombre por un golpe o accidente se le atrofiaran los testículos, sí este sufriría cambios en la voz, como pasaba con los castrati. La respuesta es no si esto sucede después de la adolescencia, es decir una vez que se ha desarrollado el varón. Si esto sucediera en la infancia, sí se corre el riesgo. Les explico. A partir del siglo XVI (se desconoce si aún se realiza) a aquellos niños cantores a quienes les veían posibilidades grandes de convertirse en celebridades operísticas, se les cortaban o se les atrofiaban los testículos con el fin de evitar el cambio de voz que surgiría en la adolescencia por la producción de testosterona. De ese modo, conservaban la dulzura de la voz de un niño con la potencia y habilidad de la de un adulto. Eran artistas codiciados y aplaudidos; uno de los más famosos fue Carlos Broschi ‘Farinelli’ (renten la película de su vida, es maravillosa) y el último castrati del que se tiene conocimiento fue Alessandro Moreschi, muerto en 1922. El pediatra Meyer Melicow, explica ‘Se sumergía al niño de cinco años de edad en un baño caliente y se le daba una bebida fuerte. Se comprimían las yugulares y cuando estaba semi embriagado, se oprimían las gónadas o testículos y se las frotaba hasta que ya no podían palparse. Si ya poseía testículos, se cortaban con un cuchillo. Aunque la castración completa en los niños suprimía el impulso sexual, esto no impedía en ellos la formación de testosterona. En el interior del testículo se encuentran numerosas células que elaboran testosterona y, si sobrevivían y funcionaban, posibilitaban a muchos cantantes de tener relaciones heterosexuales. Pero la gran mayoría quedaba imposibilitado de ello. Y se cuenta que a algunos se les extirpó todito.

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