Tu amado par, no sólo está ahí para adornar tu pene ni para hacerle bulto a tu entrepierna. Descubre todo lo que hacen por ti y cuídalos como reyes.

Los has visto colgar y bambolearse toda tu vida sin siquiera conocerlos de fondo. Tus testículos cumplen diversas funciones y no por nada culturalmente se han reconocido –junto con el pene- como el centro de poder de lo que un hombre es, o debería ser. Sin embargo, pocos saben cómo funcionan y en términos eróticos son zonas poco atendidas: todos quieren una buena estimulación en el pene sin sospechar que sus terminales nerviosas se interconectan con su par de bolas. Viajemos a través de ellas.

Para qué los tienes ahí
Hasta que cumpliste seis semanas de gestación fuiste mujer. Entonces el gen Y se hizo presente y de la misma estructura que en nosotras desarrolló la vulva, en ti creó un par de bolsas escrotales. De nuestro clítoris se desarrolló tu glande. Partimos de lo mismo. Pero los testículos o gónadas se encontraban en la cavidad abdominal a lado de los riñones y bajaron hasta las bolsas durante el tercer mes de gestación. Completándose.

Puntos que debes saber de su funcionamiento
1. Semen y más semen. Su objetivo es, desde la adolescencia, fabricar espermatozoides en promedio de 250 a 500 millones al día.
2. Andrógenos. También producen dichas hormonas, entre ellas la testosterona que no sólo te permite tener deseo sexual sino actúa endocrinológicamente en diversas funciones y en tu desarrollo. Es por ello que a los famosos castratos -los cantantes de ópera con rangos vocales femeninos- se les atrofiaban o extirpaban los testículos. Les debes tu masculinización.
3. Cómo ‘te vienes’. En el interior de cada testículo tienes una infinidad de pequeños conductos -túbulos seminíferos- que se unen a otros mayores que se amontonan en el epidídimo, un órgano en forma de media luna, situado sobre el testículo. Desde estos tubos los espermatozoides viajan hacia el epidídimo. Desde aquí, y por el conducto deferente, pasan a la ampolla seminal y, luego, a través de la próstata llegan al pene hasta encontrar la salida por el meato urinario.
4. Tienen su propio ‘refri’. Para su correcto funcionamiento deben mantenerse a dos grados promedio debajo de la temperatura corporal. Por ello si los tocas se sienten más frescos que el resto de tu cuerpo. Por lo tanto, evita abrumarlos con pantalones o boxers muy ajustados ni coloques una laptop en tus muslos por periodos largos.
5. ¿Por qué son asimétricos?– Por un lado hay científicos que acuden a la evolución. Piensan que nuestros antepasados cuando comenzaron a caminar erguidos, sus testículos abandonaron la perfecta simetría (o sea los machos primitivos sí los tenían igualitos) para facilitar el movimiento de andar sin el paquete entre las piernas. Otros estudios han descubierto que el testículo izquierdo y el derecho tienen diferentes maneras de regular su temperatura.

El izquierdo está más caliente que el derecho (ya sé que seguro ya se los están tocando para corroborar).
Cuelgan a diferentes niveles porque reciben suministro de diferentes vasos sanguíneos, los cuales difieren en longitud. Teniendo en cuenta lo importante que es la temperatura en la producción de esperma, esta forma semi independiente de regulación térmica mantiene al esperma a salvo. Si los dos testículos colgaran al mismo nivel, uno contra otro, la temperatura se elevaría y la calidad del esperma se mermaría.

Y otros estudios han revelado que el testículo izquierdo cuelga más en los hombres diestros, mientras que en los zurdos sucede todo lo contrario. De la misma manera que la asimetría del cerebro rige con qué mano tomamos las cosas, también sucede lo mismo con el tamaño y la posición de los testículos.

Autoexamen de testículos
Realízalo una vez al mes. Te toma menos de cinco minutos y te puede salvar la vida.
1. Durante la ducha y de pie -para que los testículos ‘cuelguen’- con las piernas ligeramente abiertas, toma uno de ellos, como si se tratara de un huevo, entre los dedos pulgar e índice para valorar en una lenta rotación su superficie, la cual debe estar siempre lisa y libre de protuberancias.
2. Cuidadosamente, recorre la superficie de arriba a abajo y de enfrente hacia atrás. Es importante recordar que en la parte trasera del testículo existe un saliente natural (el epididimio).
3. Tira ligeramente de ellos hacia abajo y desliza tus dedos haciendo ligera presión en ambas direcciones.
4. Haciendo mini círculos con el pulgar revisa que no haya abultamientos.
5. Repite con el otro testículo.
Ante la detección de cualquier anormalidad, consulta a tu médico; sin esperar a que la ‘bolita’ disminuya, crezca, o desaparezca.

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