Para subirse al nuevo tren de relaciones, se necesitan más herramientas y actualizaciones de las que creemos. Porque refrescar la vida sexual necesitamos conectarnos con este incansable mundo de trending topics.

Hoy ya no se trata sólo de instintos, sino de tendencias. Emparejarse, ligar, tener sexo o unirse a una práctica erótica está más enlazado a la tecnología y a los medios, que al impulso de tenerlos. Las fantasías ya no son la madre de los deseos, sino las aficiones ajenas que se vuelven moda.

Ligue con objetivos concisos
Nadie cree que vaya a desaparecer el maravilloso arte de acercarse a algún desconocido que nos resulta atractivo y salir airoso con su teléfono o algo más. Pero hoy contamos con grandes ayudas, en especial si se liga por lograr una pareja formal o únicamente por un bello recuerdo de un one night stand.

Casamenteras del nuevo milenio
Desde hace un par de décadas los servicios de citas online han llenado los resultados de los buscadores, pero ahora han surgido los llamados headhunters sentimentales, quienes literalmente hacen un casting minucioso para lograr matchmakings profesionales, personalizados para parejas potenciales muy exigentes que buscan estabilidad y/o matrimonio.

No son nada baratos y aunque algunos se encuentran en línea como la agencia Seis grados (seisgrados.com.mx), los cuales requieren de una entrevista de 60 minutos para detallar tu perfil; los más exclusivos sólo se consiguen por recomendaciones de ‘vara alta’. Se encargan de un trabajo de relaciones públicas combinadas con el de una casamentera o celestina, ya que crean citas entre personas de alto nivel adquisitivo en alfombras rojas, eventos exclusivos, viajes o fiestas ultra privadas. Algunos nombres flotan en el aire entre los chismes de los mirreyes y sus círculos, pero se dice que conseguir el contacto directo con uno de estos headhunters y lograr que ‘te lleve el asunto’, requiere de todo un proceso de favores e intercambios. Porque claro, te consiguen una serie de citas estratégicas con el match perfecto en términos de éxito, dinero, estudios, afinidades, raza, familia, ascendencia e investigaciones de sus más oscuros secretos familiares. Y te coacheará paso a paso, de manera presencial o vía whatsapp para que lo o la atrapes como toda un máquina de conquista.

Tinderear no es ligar, es… tinderear
Tinder se ha colocado a la cabeza de todas las herramientas geosociales para heterosexuales en busca de ampliar sus panoramas, conseguir novios, sexo, o lo que el fluir de una relación les depare una vez que han votado el uno por el otro. Y no es una aplicación para esos corazones solitarios y temperamentos flemáticos o tímidos que muerden el rebozo, sino para todos. Punto.

Hoy es casi como el menú a consultar en cualquier antro, zona o fiesta. Todo aquel que también tenga la app en su celular y la active, mostrará su ubicación (localizándose los más cercanos a ti), y podrás barajear perfiles ya sea guiándote sólo por su fotografía o su descripción. Está conectado con Facebook. Y ya decidirán si en ese momento chatean o sólo se ‘echan miraditas virtuales’.

Al tiempo, puedes tener activas varias ventanas de diálogo, o sea, opciones en ese mismo instante. De ahí puede salir un simple flirtero, noviazgo, booty call o amistad. En 2014, dos años después de su lanzamiento, se colocó como la aplicación más exitosa con más de 50 millones de usuarios. De acuerdo con esta compañía, actualmente en el mundo, cada segundo 4000 personas hacen swipe o sea se ‘matcha’ con alguien en Tinder.

Tinder fue la versión heterosexual de su homóloga gay, Grindr, la cual se lanzó desde 2009 y ha logrado más de 1.4 millones de usuarios diarios. Funcionan prácticamente igual, salvo que en la antecesora las fotos de perfil son más explícitas y se sobre entiende que el primer contacto puede tener un probable fin sexual.

¿Qué tal les ha ido usando esas herramientas? ¿Lo han pasado bien?

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