El cinturón de castidad se ha desmitificado. Parece ser que dichos artefactos fueron “una fantasía del siglo XIX ideada para avivar la imaginación de los lectores”, según cuentan John Lloyd y John Mitchinson en “El pequeño gran libro de la ignorancia”. Los mismos,  afirman que la mayoría de los cinturones de castidad medievales exhibidos en galerías y exposiciones han sido retirados porque se trataba de  falsificaciones; descubrieron que casi todos se habían hecho en Alemania durante el siglo XIX.

Hasta ahora no hay hallazgos de ningún cinturón de castidad que date de la Edad Media. El primer esquema de uno es del siglo XV y del libro “Bellifortis”, un manual de equipamiento militar escrito por Konrad Kyeser. Kyeser se refiere a los “pantalones de hierro” que llevaban las mujeres florentinas y que, tal y como muestra el dibujo, llevaba la llave colgando. Esto explica el verdadero uso del cinturón de castidad: no era el hombre celoso de las carnes de su mujer que debía dejar encerrada su virtud en las cruzadas, sino la propia mujer, protegiéndose contra violaciones.

A partir del siglo XVII empezarona producirse los cinturones de castidad pero su objetivo era distinto: evitar la masturbación, considerada un pecado mortal (auqnue algunos a la fecha la siguen satanizando). En los siglos que median entre la Edad Media y el XVII hubo un considerable retroceso en la libertad sexual. Tal y como relata Ernesto Milá en Infokrisis.

Pero vemos que en algunas cabezotas la idea de poner cerrojos sigue pululando, pero claro, adaptados a la era tecnológica. Y hay que ver esto, de verdad un malviaje. Si es que fue real.

Hace unos años se lanzaron al mercado los llamados ligueros de castidad. Estos lucían como dichas prendas de lencería pero tienen un chip integrado que supuestamente detecta la aceleración del ritmo cardiaco y la humedad corporal relativa a la excitación sexual o cualquier actividad erótica. Se envía un mensaje SMS al celular de la pareja quien tendrá la prueba de la infidelidad (o calentura). Igualmente, si la fémina  retirara el Gorgeous garter o liguero de castigo, se le dará aviso por la misma vía al ‘desconfiado’ quien podrá desactivar la alarma enviando un mensaje de texto con un código o pin que sólo él conoce. Es a prueba de agua así que no hay pretexto para quitárselo durante el baño.

El invento ‘se lo debemos’ al matrimonio británico, Edward y Lucinda Halle, quienes lo diseñaron tras una infidelidad de ella inspirados en las anillas que se utilizan en presos. Ahora lo venden por Internet a todo aquel que desee mantener a su mujer alejada hasta del autoerotismo. Un gadget que acaba con todo derecho sexual. Costaban de 60 a 75 euros.

Hoy día ya no se encuentra la liga a ese sitio, mismo que yo vi cuando escribí este post, pero parece que ya no existe tal tienda, o el producto o bien nunca existió y sólo fue una de esas leyendas que hasta web site les pusieron por un tiempo.

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