Porque no es tan simple como crees, dar masajes y estimulaciones increíbles a los boobs de tu pareja pueden ser grandes detonantes del orgasmo y coadyuvar a una conexión sensorial profunda. Sabemos que todo hombre ama ser el mejor amigo de nuestras lolas, pero esta vez te vamos a convertir en el master de nuestros senos.

Aunque parecieran lejos de nuestros genitales, las boobs tienen una profunda relación reflexológica con las reacciones de nuestro útero, aquel maravilloso túnel que se contrae cuando comenzamos a crear la respuesta orgásmica y claro, cuando entramos en absoluto clímax. Como parte de la respuesta orgásmica, o sea cuando una mujer llega a ese Gran O, la vagina y el útero crean contracciones rítmicas marcando los picos de intensidad a lo largo de esos 7 segundos promedio que estamos en pleno Nirvana.

Y el secreto de los senos y las succiones y caricias orales y mauales en los pezones, areolas y todo el cuerpo del seno está en que éstos tienen una conexión que envía reflejos hacia el útero. O sea, cuando succionas los pezones de ella, en automático su cerebro produce oxitocina –una neurohormona que nos permite crear apego y nexo- y como efecto también se producen contracciones uterinas. Por ello muchas mujeres pueden llegar al clímax sólo con estimulación a sus lolas, sin que siquiera pongas un dedo en su clítoris.

Ahora, imagina lo que puede suceder si aplicas grandes estrategias amatorias antes y durante la penetración o la estimulación genital. ¡Una bomba!

Así que pon tus manos y lengua a trabajar para dar un integral momento de delicias para ambos.

  1. Comienza pasando la lengua desde su clavícula hasta el centro de unión de sus pechos y desliza sin detenerte hacia una de sus axilas.
  2. En tanto, estimulas el otro lado con roces casi imperceptibles (a las yemas de tus dedos), por el mismo borde de la bubi contraria.
  3. Repite cambiando de lado, ahora desliza tu lengua por la que antes acariciaste.
  4. Coloca ambos pulgares en la unión del centro y el resto de los dedos sobre los bordes, como si tus manos fueran las copas de un bassiere (no toques el pezón).
  5. Sube ambos pulgares en dirección a su cuello presionando un poco. Por obviedad, el resto de tus palmas acariciará el pezón y el centro.
  6. Una vez que tus manos cubran el total de ambas lolas, desliza tus dedos de manera radial al mismo tiempo hacia cada uno de sus pezones, (todas tus yemas –obvio de cada mano- deberán quedar unidas). Tira ligeramente (por favor, li-ge-ra-men-te) de ambos pezones y regresa por el mismo camino, abriendo de nuevo todos los dedos. Repite.
  7. Continúa con la faena oral: Besa o lame en círculos concéntricos o espirales de afuera hacia adentro. Termina succionando la areola y el pezón. Mueve la lengua a distintas velocidades y sé generoso.

¡Espectacular!

Acá les dejo un vídeo donde les explico de nuevo:

 

 

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