Ningún hombre viene con instructivo erótico y por ello en ocasiones terminamos ejecutando lo que creemos que le gusta a todos.

Y si bien cada uno posee un mapa personalísimo hoy te regalamos ocho ideas que quizás ni él imaginaba lo que podían hacerle sentir. Abre tu mente y prepárate para viajar con él al paraíso. ¿Estás lista?

Prepara el show
Esta noche será tu debut como entretenedora sexual, él sólo tiene que dejar agasajarse. Hoy tú llevas el mando. No necesitas llevar nada puesto más que una tanga. Pídele que te espere en la habitación y harás gloriosa entrada.

Acércate y desvístelo
Utiliza un lenguaje sexy y hazle saber que será tu invitado y lo único que tiene que hacer es disfrutar y no decir una sola palabra; es un juego de silencio y de sentir. Eso permite que se conecten más con las sensaciones y menos con las ideas. Se trata de sentir, no de pensar. Pídele que se siente en el borde de la cama. Desliza tus manos por su ropa, lentamente como si dibujaras las líneas de la tela en su piel. Desabotona, abre cierres y quítale la camisa, los zapatos y los calcetines. Deja el pantalón y la ropa interior por ahora. Todo debe ser cadencioso. Recuerda, es el preámbulo. Ahora sí, a aplicar las técnicas.

1. Acaricia su boca con tu cuerpo
– Párate de frente a él y tómalo de la nuca. Bésalo largo y suavemente. Utiliza tu lengua tanto como desees.
– Ahora pídele que quede inmóvil y sólo abra la boca. Acerca tu cuerpo. Pasa por su boca tus labios, tu cuello, hombros, mejillas, manos, dedos (delinea sus labios) y tus lolas. Será como acariciar sus labios con tu piel y él descubrirá una nueva dimensión de sensaciones.

2. Déjalo verte
– Pocas cosas los encienden tanto como una mujer deslizando sus manos por su propio cuerpo. Partiendo de tu cuello y usando sólo las yemas de los dedos baja por tu cuello y cubre tus lolas. Únelas, levántalas y pasa tu lengua tan cerca de ellas como puedas. Es un toque un poco hardcore que les resulta de lo más hot.

3. Usa sus manos
– Sigue recorriendo con tus manos y llega al abdomen. Toma sus manos y con ellas baja tu tanga hasta que con tus piernas puedas terminar de quitártela.
– Acaricia tus muslos con sus dedos y colócalas en tus pompis. Haz una ligera presión para indicar que debe dejarlas ahí. Tus manos continuarán el recorrido por tus caderas acariciándote.

4. Usa aún más sus manos
– Al llegar al pubis sólo haz la finta de que vas a tocarte. Entonces toma una de sus manos, (la otra sigue en una de tus nalgas) y pídele que él lo haga; que te toque.
– Coloca tus dedos sobre los suyos y guíalo. Le encantará ver cómo te autoerotizas con su mano. Déjalo masajear tanto como desee.

5. Intercambien posición y dale sexo oral/visual
– Ponlo de pie. Gíralo y ahora siéntate tú en el borde de la cama, colocándolo frente a ti. Desabrocha su pantalón y deshazte de él junto con sus boxers. Sé muy sutil con tus manos.
– Dale sexo oral. Deja correr poco a poco tu boca sin llegar a gran profundidad y míralo a los ojos. No te imaginas cómo le excitará sentir tus ojos clavados en los suyos.

6. Dale un extra
– En la misma dinámica anterior, con tu mano más hábil y usando toda la palma, acuna sus testículos. Tu dedo medio quedará en su perineo.
– Presiona con éste ligeramente haciendo mini circulitos y ve profundizando hundiendo la yema en su piel. De ese modo estimulas su glándula prostática. La sensación es muy placentera. No tardes demasiado, no lo dejes eyacular…aún.

7. Levántate y gira
– Ponte de pie, dale la espalda y coloca tus manos sobre la cama. Será más que obvio que deseas que te penetre.
– Justo cuando sientas que ha entrado a tope presiona con tus músculos pélvicos como si hicieras contracciones o Kegels. Masajea su pene con tu vagina.

8. Cierra como las grandes
– Al paso de las penetraciones endulza un poco más el momento con placer para ti. Ya sea con tus manos o algún juguete vibrador masajea tu clítoris para que él perciba las contracciones que indican que estás cerca o en pleno orgasmo.
– Cuando él o ambos hayan llegado al clímax tómalo de la cadera pegándola lo más que puedas a la tuya y déjate caer sobre la cama (no muy abruptamente para que no salga su pene). Pídele que se quede sobre ti unos momentos. Estarán felizmente exhaustos.

 

 

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