Es bastante común que después de un round sexual el hombre se abandone a los brazos de Morfeo y casi podamos escucharlo roncar en esa sensación post orgasmo en que las mujeres desearíamos más contacto, algo de cercanía. Y claro, muchas los tildan de machistas o de ‘me usó y se geteó’. Realmente un mito. Y eso ha provocado que muchos hombres ante la exigencia estén con el ojo entreabierto haciendo esfuerzos al tiempo que perciben un enorme letargo.

Pues bueno, tranquilizaos ya que la neuropsiquiatra norteamericana Louann Brizendine, ha descubierto de dónde vienen esas irresistibles ganas de echar la pestaña una vez que los hombres hay llegado a la resolución, ya sea orgasmo o eyaculación o ambas en paquete. Obvio, esto no aplica en aquellos que una vez que acabó el asunto lo que les urge es salir corriendo y quizás no volver a ver a su ligue, ese ya es otro cuento.

Las causas aluden a las características intrínsecas del orgasmo masculino. La fase refractaria del orgasmo masculino –es decir esa conclusión que por lo general provoca una disminución de la erección- termina de una manera más súbita que la femenina, nuestra fase de relajación es más lenta. La vagina y el clítoris pueden tardar entre 10 y 15 minutos en volver a su estado ‘normal’ mientras que en el hombre el cambio es más rápido debido a la abundancia de sangre presente en la zona pélvica durante el acto sexual. Basta pensar en la erección y el endurecimiento y tensión muscular que resulta en el acto. Es decir la sensación fisiológica de relajación que muchas veces implica sueño se debe a dicha intensidad y el ‘bajón’ súbito que lo acompaña.

Dicha especialista además, comenta en su libro‘El cerebro masculino’, que este, en los hombres,  libera grandes cantidades de oxitocina, una hormona cuya descarga se produce en el hipotálamo, activando al mismo tiempo el centro de la somnolencia. Por lo tanto, resulta un esfuerzo titánico no comenzar a cabecear una vez que este juego químico se ha dado. Así que si ven a su hombre tumbarse como lirón, relájense. Con una siesta de 10 o 15 minutos estarán de nuevo al ataque. Dejen dormir.

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