Fantasear es uno de nuestros privilegios como especie, es una capacidad y, de hecho, una señal de salud sexual. Pero, ¿de dónde parten? El sexólogo y filósofo existencialista James Park afirma en su libro Imprinted Sexual Fantasies: A New Key for Sexology (2008), que “ciertas ideas, imágenes y todo objeto de deseo que se traduce en fantasía de sexo se imprimen en nuestra mente en algún momento de la infancia. La impresión es rápida y permanente, en contraste con el aprendizaje, que requiere la repetición constante y el refuerzo”.

Con seguridad te has sorprendido con ciertas fantasías que llegan a tu cabeza. Y comienza la cosquilla por llevarlas a cabo y te preguntas si lo mejor sería dejarlas a nivel de tu imaginaria para acudir a ellas cuando desees. En especial cuando tu pareja es mujer, pPorque crees que ella pudiera asustarse. De hecho, una de las razones más comunes por las que un hombre no expresa sus fantasías se debe al temor a ser juzgado o tachado de “sucio”. En realidad, es muy probable que la estés subestimando. Nosotras también fantaseamos –y mucho– y llegamos a imágenes que te dejarían con la boca abierta (y las hormonas muy elevadas). ¿Quieres que ella te cumpla alguna? Checa esto.

¿Quieres, pero pueden con ello?
Comienza por ponerle nombre y encontrar qué es lo que crees que obtendrías al experimentar de esa imagen deseada. Es probable que notes que tu fantasía debe permanecer como tal y darle una dimensión tangible o visible sería peligroso.

Por ejemplo, estadísticamente se sabe que la fantasía sexual masculina más común es la de tener sexo con dos mujeres al mismo tiempo. Y esa motivación ha enviado a múltiples parejas al mundo de los tríos o a la vida swinger. Aunque muchos han salido airosos y adoptaron dichas prácticas como estilo de vida, para otros ha sido el detonante de la separación o de la búsqueda de ayuda profesional. Sacó a flote conflictos más profundos. Principalmente porque ella no estaba convencida de unirse y lo hizo por dar gusto. O bien -aunque según estudios el hombre es quien propone un trío o intercambio en un 85% de los casos- hasta el 30% termina herido emocionalmente porque la imagen de su mujer siendo estimulada por otra, o incluso penetrada por otro, le resultó demasiado amenazante.

Una fantasía como aderezo de la excitación y la experiencia erótica debe cumplir con los siguientes factores para crear beneficio en pareja. Antes de proponerlo checa esto.

• Cumple la regla de oro de la sexualidad: “No me hace daño físico ni emocional, no hace daño a mi pareja, no daña a un tercero (persona o animal)”.
• De acuerdo con su sistema de creencias e ideología, ella aceptaría y no la pondría en riesgo (repasa el punto anterior y cerciórate).
• Tienen un nivel de convivencia sexual y confianza tales que sabes que puedes compartir tus más calientes ensoñaciones.

Cúmplesela y cúmpletela
Resultados de una investigación de la Universidad de Granada, publicados en las revistas Análisis y Modificación de Conducta y Psychological Reports, revelan que los hombres responden de forma más positiva hacia los estímulos y pensamientos sexuales y los aceptan con mayor facilidad que nosotras. Es decir, si una mujer propone unirte a la práctica de alguna de sus fantasías, aceptarás con mayor facilidad, en gran parte, por ciertos tintes de conservación de tu virilidad y tu apertura a satisfacer. Pero nosotras, aunque de acuerdo con el Instituto Mexicano de Sexología fantaseamos tanto como tú, requeriremos de un monitoreo y hasta análisis de los beneficios y una cena elegante: costos antes de dar un fallo positivo.

Por otro lado, operamos de distinta manera en términos del imaginario. Las fantasías, al igual que a tus congéneres, te han acompañado en la práctica, o sea, son parte de tu experiencia sexual. Por lo regular, durante la masturbación desde la adolescencia, pero las mujeres solemos fantasear más durante actividades no sexuales. Podemos estar en plena junta laboral imaginándonos una escena orgásmica. Por lo tanto, se nos hace más complejo bajarla al plano físico, corporalizarla. ¿Quieres que acepte? Aplica:

1. Comienza por pedirle que te cuente una o varias de sus fantasías. Mantén la mente abierta, puedes llevarte una sorpresa, e irás tanteando el terreno con respecto a la compatibilidad con las tuyas. Obvio, si su fantasía más “extrema” es que le toques una bubi en el cine, será complejo que le comentes que la tuya es verla masturbándose con un vibrador en la vía pública. Mide.

2. Procura que la dinámica de confesiones se dé en un ambiente erótico. Una fantasía en sí misma puede ser que te cuente las suyas y hasta lo haga usando palabras sucias durante una cena o rodeados de gente, fingiendo que hablan de algo casual.

3. Aceptará unirse o cumplírtela en la medida en que la plantees como algo natural, reflejo de la confianza que han generado en el colchón y muy importante:

• Ella la protagonice y se traduzca en beneficios. O sea en su placer (ya nos conoces, nada es “gratis”).
• Potencialice su autoimagen respecto a su sensualidad, belleza o capacidad para excitarte.
• El objetivo sea explorar juntos otra dimensión de su sexualidad.
• Los haga cómplices de una “travesura” o experiencia divertida y enriquecedora para ambos.

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