Haz peticiones sexuales con todas sus letras y consigue que tu pareja escuche sin enojarse, sentirse ni llorar.

La horrorosa frase ‘Tengo que hablar contigo’ es una barrera automática en el cerebro de todos. Preparará las defensas y la mente evitará poner atención por miedo a salir lastimada. Y si de hablar de su vida sexual se trata, peor tantito. El tema nos vulnera, nos censura porque desde niños –desgraciadamente- nos enseñaron que era cosa innombrable.

Sin embargo, no por ello debes quedarte callado o adaptarte a lo que tu pareja cree que te gusta o debe gustarte en sus encuentros sexuales. Hay maneras muy simples pero poderosas para que no crear amenaza y abrir su cerebro a evolucionar entre sábanas.

Fuera de la cama
Primera regla: los temas de cama, nunca se hablan en la cama. Ni antes ni después del sexo. Pero nunca falta quien suelta solicitudes en el jadeo postcoito y con el otro aún desnudo.
• Encuentra un momento neutral, olvida las ocasiones especiales. La idea es vender naturalidad.

• Obvio, solos y en un terreno que se traduzca seguro. No se te ocurra hacerlo ‘a solas’ en un rincón en medio de una fiesta de su familia.

• Ambos deben estar en un mood relajado. Jamás, repito, ja-más tras una discusión porque parecerá venganza: ‘Me lastimaste, ahora te la devuelvo haciéndote sentir un pelmazo sexual’; ni como parte de las negociaciones de sus conflictos de otra índole.

No te anuncies

• Evita dar una frase de inicio, como ‘Hay algo importe que quiero decirte’. Nada. Y cuida tu estado de ánimo. Recuerda, relaja, es un tema tan natural como cualquiera. No se te ocurra llorar, gritar o desesperarte, porque le enviarás un mensaje letal: ‘Eres pésimo(a) amante, al grado que yo no sé qué hacer’.

Añade la petición como un deseo o fantasía

• Es decir ‘…me encantó, pero, ¿sabes qué me volvería loco/amaría probar/se me antoja…’

Y entonces añade lo que quieres aterrizar en la cama.
• Clave: No es una queja ni una ‘observación’ a lo que hace mal, sino potencializar lo que te gusta respecto a cómo te trata, te ve, te toca; y sacarlo a colación para mencionar las áreas de oportunidad que ves. En pocas palabras lo que no te hace sentir bien de su relación. Y es en serio, es una oportunidad de crecimiento para ambos como seres sexuales.

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