Las glándulas de Tyson son un fenómeno fisiológico INOFENSIVO e indoloro, son formaciones benignas propias del pene y están presentes desde el nacimiento, pero algunos hombres las desarrollan es decir, se les ‘agrandan’. Tal como se muestra en el post GLÁNDULAS DE TYSON (y que suelen confundirse con condilomas o verrugas por virus de papiloma humano)  Y EN EL DE PÁPULAS PERLADAS EXTIRPADAS POR ERROR

Como se lee en esos posts pasados, dichas glándulas pueden llegar a tener un tamaño realmente notorio. Casi siempre se manifiestan en la adolescencia. Pueden formarse en la zona de unión del prepucio con el glande: cuello del pene, corona del glande y capa interna del prepucio y pueden hacerse varias ‘filas’ de las mismas. Sus células producen el esmegma. Todos los hombres, se les noten o no las glándulas, producen esmegma,  una especie como de sebo o macilla blanquecina.

El asunto es que al tiempo suelen confundirse con las Manchas de Fordyce, las cuales se ven así

Aparecen tanto en genitales femeninos como masculinos pero no son lo mismo que las pápulas perladas del pene o glándulas de Tyson (aunque algunos especialistas las engloban).  Las glándulas de Tyson o pápulas perladas son propias de la anatomía masculina. Las manchas de Fordyce son glándulas sebáceas de ambos sexos. Se pueden notar en la mayoría de los genitales sobre todo cuando se estira la piel ya sea de la vulva (en especial en la parte interior de los labios mayores; donde no hay vello) o el tronco del pene. Y al igual que las de Tyson, son totalmente normales y benignas.  Y NO SE TRANSMITEN SEXUALMENTE, no son ITS ni merecen atención médica.  Se ven como puntitos también y pueden ser ligeramente protuberantes.

Algunas parejas suelen preocuparse cuando él tiene desarrolladas las glándulas de Tyson, y ella al no haber explorado sus genitales previamente de pronto nota que sus genitales lucen manchas de Fordyce, jurando que él la ha contagiado de ‘algo’. He ahí la importancia de la autoexploración genital y reconocimiento de sus estructuras. Claro, si comienzan a hacerlo al inicio de su vida sexual, sin previa imagen de cómo son sus genitales (pero como ahora son parte de su vida, voltean a verlos) se encuentran una serie de novedades -según ustedes- que suelen categorizar o relacionar con infecciones resultantes de esos encuentros. Las manchas de Fordyce siempre estuvieron ahí, sólo que no las habían volteado a ver. Pero las mujeres tendemos a la ‘hipocondría sexual’ muy a menudo, precisamente porque tenemos el pésimo hábito de no explorarnos, y no sólo con fines autoeróticos sino de conocimiento fisiológico.

Obvio, de NINGÚN MODO, dejen de usar condón en sus relaciones pero niñas y señoras mías, si conocen cómo son las glándulas de Tyson, no se angustiarán cuando las noten en su hombre ya que,repito, no son muestra de alguna enfermedad NI SON TRANSMISIBLES SEXUALMENTE. Ninguna persona que mantenga contacto sexual con un hombre que tenga desarrolladas las glándulas de tyson puede contagiarse de las mismas.

No las confundan con los condilomas, o lesiones ocasianadas por el VPH, ésas son rugosas, suelen ser grisáceas, como una coliflor, escamosas, como ésta. Se las pongo de nuevo.

Cuídense e infórmense. Por favor.

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