Mijas hoy una lección más de su cuerpo. Para que lo conozcan. Recuerden que la falta de conocimiento del propio cuerpo con regularidad nos genera dudas y miedo en cuanto a nuestra sexualidad.

Con regularidad todas las mujeres que conocemos nuestra vagina creemos que sólo contamos con dos orificios en los genitales expuestos: el orificio uretral, por donde hacemos pipí y el orificio vaginal, la entrada a ese maravilloso mundo donde se puede dar vida a un ser humano. Y que quede claro que no son el mismo orificio, les juro que hay quienes juran que por el mismo ‘hoyito’ por donde orinan, son penettradas durante el sexo. Ni son lo mismo ni es posible. Y saliéndome un poco del tema, aprovecho para alcarar que algunas chavas después de tener sexo sienten el orificio uretral irritado y dolorido y preguntan si es posible que su chavo ‘se haya equivocado de agujero y las haya penetrado por donde hacen pís’. Y no señoras, no tiene el tamaño suficiente para recibir a un pene, además de que sería dolorosísimo y notorio. Ese tipo de irritaciones suele darse por el frote o fricción o porque cuando las estimularon manualmente lo hicieron con poca delicadeza y rozaron dicha entrada. De todos modos ya saben que si un malestar en la zona dura más de 48 horas tras la relación sexual es momento de consultar al especialista ya que puede que la relación haya servido como un indicador de que desde antes se estaba dando una infección por ahí o vino a exacerbarla y hay que atenderla.

Bueno después del largo paréntesis, regresamos a los orificios. En efecto, no sólo tenemos esos dos antes mencionados. Tenemos otros aunque tan diminutos que no podemos percibir a simple vista. Se trata de los orificios de las Glándulas de Skene y las Glándulas de Bartolini. No pongan cara de ‘¿Yo tengo eso?’. Pues sí.

Los orificios de los conductos de las Glándulas de Skene son dos y se localizan en los márgenes de la pequeña papila en cuyo centro está el orificio uretral, uno de cada lado. Las glándulas se encuentran en la vagina, cerca del techo, donde se localiza el Punto G y son las responsables de que segreguemos y espulsemos el líquido característico durante el orgasmo. Éstas se llenan de líquido en la excitación y cuando viene el orgasmo, lo expulsan. Son, digamos, las gemelas de la próstata de los hombres.

Los conductos de las Glándulas de Bartolini también son dos y están en la hendidura que separa al himen de los labios menores. Las glándulas de Bartolini son dos estructuras que se encuentran en el tercio inferior por dentro de los labios mayores, desembocan entre el himen y el labio menor. Son las responsables de la lubricación vaginal. Suelen inflamarse en algunas mujeres, causando la bartolinitis, casi siempre a causa de gérmenes que producen infección. Pueden presentarse abscesos o quistes debido a que el conducto se tapa por la acumulación de secreciones de moco. En la fase aguda puede presentarse dolor intenso, enrojecimiento, aumento de calor en la zona, dificultad para caminar o sentarse. En otros casos puede existir tumefecación sin dolor y otros síntomas. Es recomendable en casi todos los casos la extirpación de la glándula ya que con eso evitará que se formen abscesos o que se vuelva a presentar ya que suele incidir una vez que aparece. Así que echen ojo niñas, a veces se inflama y dele esta zona y por lo regular se debe a que las glándulas de Bartolini (que a veces ni saben que tienen) están infectadas o lastimadas. ¿Quedamos?

Exploren su cuerpo, ya saben que es básico. Digo, este par de glándulas no las pueden ver pero sí sentir si tienen absesos o cambios en la coloracón, textura, etc. de sus genitales. ¡Que viva la autoexploración!

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