La película de 1972, ‘Deep Throat’ de Gerard Damiano que mostraba a una chica cuyo clítoris se situaba en la garganta generó toda una subcultura sobre las felaciones profundas. De hecho, la actriz Linda Lovelace, quien la protagonizó, se convirtió en un mito ya que ofrecía en dicha cinta porno toda una cátedra sobre cómo dejar con el ojo de huevo cocido al caballero. Y miren que en esos años pese a la revolución sexual, el sexo oral no era tan común como lo es hoy día. 

La cosa es que dicha peli puso a varios y varias a descubrir cómo hacer esto. Y hay manuales al respecto. Lo claro es que no es algo simple, depende de la posibilidad de relajar la garganta de que quien ofrezca el fellatio. Por obviedades anatómicas, la campanilla al ser tocada por el miembro, provocará náuseas. Además  las dimensiones del pene generan otras vicisitudes. No obstante, sí es posible ofrecer este tipo de estimulaciones extendidas. La clave está en abrir la zona más posterior del paladar, como cuando el médico examina las anginas y te pide abrir la boca grande, grande y tensar la lengua hacia abajo, lo más cóncava posible, como cuando toses.

Quienes han tenido a bien hacer los ‘manuales’ comentan que debes relajar tanto y abrir tanto la cavidad para evitar que se roce la campanilla y se evite la sensación de asco que la mandíbula puede atorarse. Hay que respirar por la  nariz, previamente y una vez comenzado jalar ligeramente  aire por la boca. Si gustan intentarlo…

Por otro lado, no negaremos que esta es una más de las múltiples ideas heredadas del porno, porque en realidad lo excitante para el hombre no es tanto la profundidad a la que llega su pene, sino el espectáculo tanto visual como mental. Porque realmente la zona más sensible es el glande y si éste se estimula con la lengua circularmente al tiempo que se le da cabida dentro de la boca a todo el miembro y lo anterior se combina con masaje labial y lingual no hay necesidad de llegar a profundidades que no sólo abren la posibilidad de hacerlas vomitar sino de sentir ahogamiento. Y no hay que olvidar la posibilidad de traumar el pene. Cuidadito.

Pero les disipo la duda. Ahi si gustan…

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