Bienvenidas al lugar donde todas somos potencialmente eyaculadoras. ¿Quieren probarlo? Preparen la cámara.
“Como una cascada, la marea yin surge desde la puerta de jade de la mujer y empapa el rostro de su amante”. Un códice sexual chino alude a lo que hoy conocemos como eyaculación femenina, el squirt que el porno ha hecho tan famoso, y que ha levantando curiosidades e interrogantes. ¿Seremos todas capaces de lanzar tal chisguete?

Nos tomó siglos aceptar que las mujeres tenemos orgasmos, ahora estamos ante el salto avalado por la ciencia donde además, nos admitimos capaces de eyacular. Creíamos que nuestra única forma de vivir el clímax era a través de contracciones uterinas-vaginales y extra lubricación. ¿Entonces qué sucede con aquellas cuyos orgasmos se acompañan de un proyectil eyaculatorio? ¿Se orinan? ¿Tienen ‘una fuga’? En 2001 se reconoció médicamente el término ‘próstata femenina’ y que él ‘chorro’ proviene de ella, pese a que Aristóteles escribió sobre ésta,  y algunas disciplinas milenarias la mencionan. Entonces dichas mujeres dejaron de sentirse freaks para crear la simiente de uno de los últimos descubrimientos de nuestra anatomía: todas podemos eyacular. La cosa es cómo inducirla o ¿debemos esperar a que el hada del squirt se pose sobre nuestra pelvis?

La eyaculación nace en  la próstata femenina. Anteriormente se le llamaba Punto G (aún muy discutido), lo cierto es que se reconoce una zona, digamos Zona G, que se encuentra en la pared anterior de la vagina (es decir, en la pared detrás del hueso púbico) y cuya sensibilidad es mayor al resto de las paredes vaginales. Esto obedece a que el clítoris, como saben el órgano sexual femenino mismo que es nuestro productor de orgasmos, se extiende hasta 8 centímetros al interior de la vagina, topan justo con esa pared anterior. Digamos, que esa porción, debido a esta ‘conexión’ percibe estímulos de manera más intensa que el resto de la vagina, la cual ostenta muy pocas terminales nerviosas en tanto el clítoris posee más de 8000 fibras nerviosas. Es la porción del cuerpo humano más sensible y al cual -por cierto- no se le ha comprobado ningún otro propósito ni evolutivo ni adaptativo salvo brindar placer, generar clímax. Pues esta Zona G de la vagina, de hecho es más rugosa;  pueden introducir un dedo y verificar que mientras el resto de las paredes son más bien lisas, esta zona posee otra textura.

Por lo tanto, esa próstata femenina tiene una relación definitiva con el clítoris. O sea, lo que vemos cuando una mujer abre orondamente sus piernas sólo es el glande y el capuchón, la quinta parte del órgano. Por dentro hay un campo de conductos, cuerpos, tejidos; un ‘pene’ interno.  Si tuviéramos ojos de ultrasonido veríamos detrás del glande del clítoris casi verticalmente esta elongación, encima de la vagina y del canal uretral (el ducto que lleva la orina desde la vejiga).  Nuestra próstata está rodeada por glándulas que producen el líquido eyaculatorio, las glándulas de Skene, que contienen canales que expelen la eyaculación a través de la uretra (sí, el ‘hoyito’ por donde hacemos pipí).

Pero dirás, ¿y a mí qué? Lo que quiero es provocar o provocarme un squirt. Se requiere de arte manual. El códice chino antes citado deja claro que la mujer eyacula en el rostro de su amante, eso no es posible si él está penetrándola. Vamos paso a paso.

1.    Localiza tu zona G
Híncate o acuclíllate con las piernas abiertas. Coloca una muy buena cantidad de lubricante con base de agua en tus dedos cordial y anular. Comienza por estimular el clítoris por fuera, éste se llenará de sangre y pondrá erecto y por ende la Zona G será más palpable. Introduce el dedo medio o ambos, con la palma de la mano viendo hacia el ombligo, no penetres demasiado adentro, está a unos centímetros de la entrada vaginal, hacia arriba, exactamente detrás del hueso púbico. Mueve el dedo hacia el frente y siente una zona, acanalada, como una nuez. Al presionarlo sientes la dureza del hueso que está más adelante. La sensación es parecida a la de ganas de orinar. Precisamente ese es un signo frecuente de que estás trabajando sobre la zona indicada. Acá una imagen de ayuda

Zona G

2.    Masajea

Para entrar al Squirt Room hay que ejercitar la Zona G de manera frecuente. Mueve los dedos de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente hacia arriba. Estás entrenándolo, sensibilizándolo.
Esto hará que se hinche más y más, la sensación de inicio puede ser extraña pero dale unos minutos. Es posible que llegues al orgasmo sin eyacular. En especial si el estímulo es combinado con caricias al clítoris ‘externo’, o sea al capuchón.

3.    El ‘bautizo’

‘Aprender’ a eyacular requiere preparación, movimientos básicos, cadencia, ritmo y duraciones.Esta es una combinación de técnicas personales con las de Alice K. Ladas, terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle estrella porno; y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación, cuyos cursos y libros han llevado a la emanación del torrente femenino a miles.

>De preferencia sobre las rodillas en una superficie cómoda (y que puedas lavar), aplica los masajes anteriores a la Zona G, insiste hasta que percibas con claridad que su tamaño ha aumentado; siente que todo lo que rodea es esponjoso. Ahora, combínalos con Kegels, o sea contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC (mismos que sostienes cuando aguantas la orina). Irás activando los circuitos nerviosos (cuando el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, y no hay eyaculación vía uretra).

>Continúa, frota la Zona G, rota el dedo, presiona y conforme te excites, recuéstate sin dejar de estimular, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.

>Ahora, saca el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje). ¡Puja!, contrae las nalgas con la cadera elevada y presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris, o bien, sigue estimulando manualmente el clítoris externo. Si sientes que la sensación inminente se escapa, repite. Concéntrate en sentir, va a venir, va a llegar. Lo importante es que no pienses, siente. Entrégate a la sensación y déjala fluir. Es una manera de vencerse calmando la mente.

*Si no sucede a la primera, no te angusties, repite el proceso esa y otras ocasiones; es cuestión de entrenamiento.

De hecho, algunas investigaciones sugieren que eyacular (cuando no se es una eyaculadora natural, o sea aquellas que lo experimentaron sin entrenamiento), está supeditado a la morfología y a la práctica. En otras opiniones, siempre sucede al momento del orgasmo pero no se da a modo de expulsión. De acuerdo con las muchas investigaciones del Dr.Emanuele Jannini de la Universidad L’Aquila en Italia, las aperturas de la glándula de Skene varían generalmente en tamaño de una mujer a otra, al grado de que en algunas son casi diminutos y entonces, de que sucede, sucede, pero, el líquido eyaculatorio es redireccionado hacia la vejiga. Esto, él lo observó en el 75% de su muestra.

En aquellas eyaculadoras, cuando la Zona G es estimulada, la esponja peri uretral escurre el fluido hasta el punto de eyaculación, entonces es expelido y sale  a través de la uretra. El volumen varía de mujer a mujer, igual que sucede en los hombres. En promedio de 2 a 3 cucharadas hasta una tacita de te en una sola sesión. Antiguamente se le conocía a dicho líquido eyaculatorio femenino como  Marea Yin o el Amrita. De manera literal, elíxires de la vida eterna, en sánscrito significa ‘sin muerte’.

Aquí les dejo otra Técnica Amatoria para combinar la estimulación de la Zona G y el sexo oral. Échenle un ojo, puede ser otra vía por explorar para llegar al clímax eyacuatorio:  Cunnilingus con masaje de Zona G y su potencial de eyaculación femenina

El torrente

No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).

La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.

Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.

¿De qué sirve eyacular?
Además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina.
Otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.
Al final, lo que todos quieren es la sensación y el show. Eso sí, el orgasmo eyaculatorio no es más intenso, sólo es más ‘espectacular’.

Veremos..

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