Ha existido mucha especulación y controversia sobre qué es lo que se expulsa, qué fluido es el que constituye una eyaculación femenina. Tomando en consideración el volumen del fluido, que a veces es eyaculado, algunos creen que es orina y que proviene de la vejiga, pero pruebas de laboratorio han demostrado  que la composición química es similar al fluido de la próstata masculina.

Claro, contiene orina ya que se expulsa desde la uretra pero tiene otros elementos químicos que lo diferencian tanto de la pipí como del lubricante que abunda cuando nos excitamos o llegamos al clímax. Se cree actualmente que el fluido proviene del tejido esponjoso periuretral el cual es el equivalente femenino de la glándula prostática, la cual se encuentra detrás de la Zona G y está compuesta de muchas glándulas peri uretrales.

Prevalecen aún mitos y halos de misterio con respecto a la EF o comúnmente llamada Squirting o cumming. Porque se cree o supone que es un ‘más allá, que quien lo logra ya es una master en las artes sexuales. Falso. Así como hay eyaculadoras naturales que se sorprendieron, casi siempre impactadas, cuando al llegar al orgasmo producían dicha emisión, las hay que por más que se entrenan, usan juguetes específicos, se anotan en todos los cursos de Tao y demás, no lo logran. 

Está supeditado a la morfología y a la práctica. En otras opiniones, siempre sucede al momento del orgasmo pero no se da de manera expulsiva. Explico. Como ya saben (o se están enterando), la eyaculación femenina es producida -hasta donde los estudios han permitido a la fecha- por la ingurgitación o sea llenado de sangre, el homólogo de una erección, en La Zona G, una porción en la vagina situada en la pared posterior (detrás del hueso púbico dentro de la vagina), con mayor sensibilidad que el resto de las paredes vaginales debido a que se conecta o está ‘pegada’ al cuerpo interno del clítoris. Es decir, topa con la estructura clitorial interna. Órgano responsable de nuestros orgasmos. 

Éste al aumentar su volumen como resultado de ser estimulado directamente, por lo general manualmente, presiona unas glándulas que lo rodean, llamadas Glándulas de Skene. De acuerdo a las muchas investigaciones del Dr.Emanuele Jannini de la Universidad L’Aquila en Italia, las aperturas de la glándula de Skene varían generalmente en tamaño de una mujer a otra, al grado de que en algunas son casi diminutos y entonces, de que sucede, sucede, pero, el líquido eyaculatorio es redireccionado hacia la vejiga. Esto, él lo observó en el 75% de su muestra.

En aquellas eyaculadoras, cuando la Zona G es estimulada, la esponja peri uretral escurre el fluido hasta el punto de eyaculación, entonces es expelido y sale  a través de la uretra. El volumen varía de mujer a mujer, igual que sucede en los hombres. En promedio de 10 a 25 ml.  

Antiguamente se le conocía a dicho líquido eyaculatorio femenino como  Marea Yin o el Amrita. De manera literal, elíxires de la vida eterna, en sánscrito significa ‘sin muerte’.

Lo importante es explorar. No cerrarse a decir ‘Yo no puedo’, porque nunca se ha dado de manera fortuita. Localizar la Zona G es más simple de lo imaginable. Sencillamente se acuclillan o hincan en la cama y con un dedo bien lubricado tratan de tocar su hueso púbico por dentro. No demasiado profundo, profundizando a no más de dos falanges de sus dedos; justo detrás del hueso del monte pubiano. Su textura es distinta al resto de las paredes y puede o no sentirse abultado, depende de su morfología pero notarán que al estimularlo va hinchándose. Digo, tampoco es una cosa de que sientan una bola de billar ahí, es sutil. Y la señal clásica para notar que han dado -ahora sí- en el punto es porque de inicio surgen como ganas de hacer pipí, al tiempo se convierte en un estímulo placentero. 

¡Exploren!

Acá más info respecto a la Zona G, el clítoris y la importancia de explorar a través de la masturbación o autoerotismo, échenle un ojo al video

 

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