Preguntas de la Zona de Elsy Reyes

Me pasa algo raro. Durante el día me llegan imágenes sexuales con mi pareja, y anhelo muchísimo verle y tener relaciones. Pero una vez que lo veo, si no pasan las cosas como me las había imaginado, me apago y termino por hacerme la tonta para no tener que hacer todo lo que le dije o le textee que haríamos esa noche. ¿Estoy algo loca? 

No, que no estás loca. De inicio, fantasear eróticamente es sanísimo, y qué bien que lo haces; tiene muchos beneficios a nivel creativo, y no sólo en términos eróticos, pone a tu mente en marcha y libera de tensiones y estrés. Dado que es un sitio ilimitado, podemos acudir a él y crear un mundo a nuestro antojo; tanto, que podemos ahí mostrar una imagen de nosotros, nuestra pareja y relación, quizás muy distintas a las de la “realidad”. Ahora, es frecuente, que en ese mundo, creemos la idea de alguien o de una serie de dinámicas que, al imaginarlas, no apetecen muchísimo y nos hace generar muchas expectativas y éstas, en ocasiones, al ser enfrentadas con la dinámica real suelen desilusionarnos. Como imaginamos que iba a ser de un modo, y nos apegamos a ese resultado, lo que sea que nos mueva de ese canal, nos desalienta.

No es que al fantasear pongamos en riesgo nuestras relaciones reales, sino que aprendamos a entender que la vida no es manipulable como los son –afortunadamente- las fantasías. Ten consciencia de que las imágenes creadas pueden darte buenas ideas, aderezar los momento a solas o en compañía erótica, pero cuida no generar una idea de él, de la situación o de lo que irás a sentir si hace tal o te dice tal; y esperes que se cumpla de ese modo como en un guion de cine.

Por otro lado, dale espacio a él para ‘ser’, o sea, para mostrarse. Muchas parejas, no sólo en el plano sexual, sino en todos, no están con la persona que ‘es’ sino la que han creado en su imaginario al respecto. Gran porcentaje parte del enamoramiento químico y sus efectos y con el tiempo esos velos caen, pero también pueden surgir –después de mucho tiempo juntos- de querer sostener una idea de alguien que nos conforta pensar que es nuestra pareja (hasta como amante) porque en realidad lo que nos gusta es quienes somos con ese ideal que hemos construido a nivel mental; y tal vez sólo se le parece.

La próxima vez que te pase eso, suelta la expectativa. Déjate sorprender por lo que sus cuerpos, sin tu planeación fantaseada, pueden crear. Está bien el hábito o el gusto por relatarle durante el día lo que esa noche harán, sirve como incentivo y genera ansiedad por ese momento. Mas, una vez que están juntos, déjate llevar, déjale darte ideas, tener iniciativa.

Sé que suena entre zen y de líneas más espirituales, pero vivir en presente es definitivamente también una clave para explorar tu ser sexual y habitar tu cuerpo erótico en todas sus dimensiones. Vale, es bueno saber y tener trucos y estrategias bajo la manga, planear para ponerle creatividad y variación, pero también hay que dejar que los cuerpos y las sensaciones fluyan y nos muestren caminos que nuestro imaginario erótico no había tocado; o a donde aún no había llegado antes.

 

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