Estudios de la Facultad de Psicología de la UNAM en 2011, analizaron el hecho de que las mujeres nos sintamos apegadas a un hombre que ha eyaculado dentro de nosotras. Así es.

Como ya es sabido desde mucho tiempo atrás, durante las relaciones sexuales se liberan endorfinas -hormonas que producen sensación de euforia y de bienestar-, que desencadenan la sensación de gusto por estar con el otro individuo. Y claro la maestrísima neurohormona oxitocina, que es la que nos hace crear necesidad de contacto y deseos de pertenencia (vaya que nos la juega).

Ahora dichos estudios  han demostrado que los espermatozoides humanos tienen gran cantidad de testosterona, la cual al entrar en contacto con la vagina producen una sensación de apego. A-pe-go. Así como lo escuchan. Evidentemente esto en términos evolutivos le garantiza al hombre fidelidad y lo provee de posibilidades de continuar su especie; claro y no estar usando su energía para proteger crías que no tienen su información genética.

Como ya les he platicado antes, en otros posts y videos, el apego es parte vertebral en el proceso de enamoramiento químico (ojo, que no estamos hablando de amor real sino del fenómeno de dopamina al que estamos sometidos cuando alguien nos trae con todo), así que al parecer el asunto de la eyaculación dentro de la vagina y entrar en contacto, también contribuye. Um, interesante.

Pasa, pues. ¿Les ha sucedido? Que de pronto tras el sexo (no protegido) con alguien que no les gustaba o el clásico plan de one night stand, comenzaron a sentirse de lo más interesadas tras el encuentro aunque no haya sido la gran cosa.

Obvio, no podemos dejar a un lado por completo los elementos emocionales y la experiencia consciente, ya que si el encuentro estuvo tintado de factores negativos, quizás no se dé el mismo efecto. Aunque también podría explicar un poco la causa por la cual, pese a que -tras tener un encuentro sexual desafortunado por cualquier causa con un tipo, al cual saliendo del lugar de encuentro, juras que no volverás a contestarle ni un mísero mensaje- a las pocas horas comienzas a reconsiderar la situación y sin aparente explicación decides volver a verlo.

Digo, el contacto de su semen en tu vagina pudo tener la explicación. Y no nos vayamos a otras consecuencias de las cuales ya hemos hablado hasta el término de la saliva: poner el contacto tu mucosa vaginal con su semen te puede traer otros  asuntos como ITS. Ahí cada quién. Pero interesante dato. 

 

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