No nos hagamos, a una inmensa cantidad de hombres les retuerce ponerse el condón. Lo tildan como un instrumento ‘pus ya qué’, y si no tuvieran la conciencia (afortunada) de que es su única arma contra el contagio de infecciones de transmisión sexual, fácilmente lo suprimirían de sus vidas. Porque en cuanto a protección anticonceptiva, su uso es muy poco frecuente.

Son realmente pocas las parejas estables que utilizan el preservativo como método para evitarse un embarazo no planificado. Por el contrario, pocas personas conciben el uso de condón si están dentro de una relación estable (significando ‘estable’ desde perspectivas subjetivamente personales). Es lo primero que botan cuando se agarran ‘confiancita’.

El caso es que para muchos hombres es el castigo sexual por antonomasia, y no deja de ser una más de las creencias limitantes que se transportan de boca en boca. El uso de condón, me perdonan, pero puede convertirse en una práctica no sólo erótica y sensitiva, sino proveedora de beneficios extra como control eyaculatorio y hasta generación de una firmeza más adecuada, juegos previos más eficientes, entre otros.

A ver, antes que nada señores, se requiere de su colaboración consciente porque si comenzamos, como todo en esta vida, abrigados por miedos, ideas, herencias culturales o ideológicas que nos han vendido más allá de la comprobación personal pero que ya las arraigamos a nuestra cabeza, será complejo.

En este caso, ir de entrada con la mente fija en ‘ponerme el condón me va a restar sensibilidad’, les va a mermar toda la práctica. Yo les aseguro que si nunca nadie (claro, si hubieran vivido aislados en una cueva) les hubiera dicho que ‘con condón no se siente igual’, y hubieran llegado sin esa idea infiltrada en su mente a una primera ocasión de uso de condón, prácticamente no hubieran sentido diferencia sensitiva. Pero ya con la idea comprada, juraron que lo comprobaron. Nadie dice que no haya diferencia, pero esta se acrecenta por la idea regalada.

Ok, digamos que el glande al ser la zona más sensible, con una mayor concentración de terminales nerviosas, sufre una presión dentro del látex que lo puede, digamos, comprimir, y por lo tanto comprometer sus terminales nerviosas. Más no suprimirlas. Entonces, el secreto va a estar en ‘revivir’ eso que se pudo disminuir. ¿Ok? Vamos paso a paso.

La colocación del condón se convertirá en el juego, en la dinámica lúdica pero con un propósito de reencerder las terminales nerviosas. Necesitan comenzar por masajear la zona pélvica masculina. Supongo que no tengo que recordarles la importancia de erotizar, estimular todo el cuerpo como un órgano sexual integral sin sostenerse en la genitalización.

Bueno, una vez que ya direccionen los estímulos a los genitales, comiencen por rozar con las yemas de los dedos desde la entrepierna hasta la unión de la misma con los pliegues naturales que surgen entre ésta y los testículos. Suban acariciando poco a poco hasta el monte pubiano donde masajearán con ligeras presiones.

Formen una especie de triángulo con ambas manos, donde sus pulgarares se encuentran acariciando de arriba a abajo las ingles y bordes de los testículos, y sus dedos índices se unan al resto de los dedos en el monte pubiano. Es decir, el pene queda en medio de ese triángulo y aún no es tocado. No lo toquen, aún.

Esta erotización de la circunvalación del pene permite que se genere ansiedad, deseo por recibir caricias directas en el pene y eleva el potencial sensitivo por ende. Ahora sí, procedan a dar caricias ya sean manuales u orales desde el nacimiento del tronco del pene y hasta la mitad del mismo (claro, se agradece que la zona esté algo recortada del vello, señores).

Si lo hacen de manera manual, utilicen unas gotas de Soft Lube Hydra Intime®. Esto, porque si no aplican humedad y lubricación, el estímulo será menos efectivo. Y además, la frescura que se percibe al contacto con el lubricante también estimula. Las caricias deben ser ascendentes y, repito, no más allá de la mitad del tronco del pene. Háganlo tan duradero, como sea posible.

Nuevamente crearán ansiedad y deseo por recibir caricias, pero esta vez en la zona más sensible, o sea el glande. En este caso deben utilizar una cantidad muy pequeña de lubricante con el fin de no dejar muchos restos en la piel que pudieran hacer que el condón se deslice hacia afuera posteriormente.

Ahora sí, estimulen manual u oralmente el glande, pero no se instalen, que sea prácticamente ‘de paso’, ‘de pasadita’. Y ahora sí, procedan a colocar el condón.
Supongo que saben, y si no les recuerdo, que deben colocarlo sobre el glande, presionando el reservorio del condón (la punta del mismo) con los dedos índice y pulgar para impedir que quede aire y pueda generarse una burbuja que provoque que se rompa por presión.

Entonces, una vez que hayan desenrollado la mitad del mismo, y por lo tanto ya se encuentre fijo, coloquen en sus dedos otra pequeña cantidad de Soft Lube Hydra Intime®y comiencen a estimular el glande. O sea, el mismo que ya está dentro del condón obviamente, debe recibir caricias y presiones sobre el camino que naturalmente marca la corona del glande. Procuren hacer movimientos circulares y con bastante lubricante, ya que el que contienen los condones no será suficiente y pueden lastimar o romper el látex si no lo extra lubrican.

Usen el condón que deseen, Sico® tienen una amplia gama para todos los gustos y necesidades. El punto es extra lubricarlo, cuidando que en la piel, en la parte que no cubren con el condón, no queden restos, ya que pueden provocar que, repito, el condón se resbale y salga quedando dentro de la vagina durante la posterior penetración.

Presionando y acariciando el glande con lubricación extra ‘revivirán’ la posible sensibilidad que pudiera perderse por la presión dentro del condón y crearán sensaciones muy placenteras, que precisamente se permiten por la textura del látex y la humedad adicionada. Entonces, y aprovechando que sus dedos siguen algo lubricados terminen de deslizar el condón hasta la base, hasta topar con pelvis, y sigan estimulando a lo largo de todo el pene. Insistan en la corona del glandem todo con mucho cuidado y sin utilizar las uñas o romperán el preservativo. Y cuando gusten, pueden dar paso a la penetración.

Después de esto, bien aplicado, que a mí no me vengan con que no se puede disfrutar de una buena puesta de condón y que no se recobra prácticamente en su totalidad la supuesta sensibilidad perdida. Pruébenlo. Lo van a amar.

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