Apuesto a que muchos se han preguntado cómo se ve una penetración, acá tienen la imagen. Claro un poco exacerbada por el artista, porque aunque un pene nunca pasa del cérvix, este estuvo a punto.  En fin, platiquemos sobre perfeccionar sus puntos de penetración, es decir a qué distancia del vestíbulo vaginal perciben un mayor placer al estímulo, y claro, la distancia o punto al que su pene (en el caso de los hombres, obvio) sienten una mayor sensación de presión ante las contracciones vaginales (voluntarias) que ella ejerza.

Como saben, el órgano sexual de una mujer no es su vagina, sino su clítoris. La vagina es nuestro órgano reproductor. Es decir, el órgano que nos permite llegar al orgasmo no es la vagina. No lo es, sino el clítoris. Vehículo a través del cual entre el 70 y el 80% de las mujeres llegan al orgasmo de manera exclusiva. El resto, reporta lograrlo ocasionalmente por simple penetración y se ha encontrado que precisamente se debe a la estimulación del clítoris en su parte interna. No hay que perder de vista que lo que vemos es apenas la quinta parte. En 2005, Helen O´Connell, uróloga de la Universidad de Melbourne, descubrió que el tejido clitoriano continúa hasta ocho centímetros dentro de la vagina, de manera que durante el coito también es excitado por la penetración vaginal. La vagina casi no ostenta terminales nerviosas, su causa: moriríamos de dolor durante el parto.

Pero por otro lado, la mayoría de las mujeres identificamos zonas dentro de la vagina durante la penetración que nos parecen más placenteras que otras. Perfeccionar el punto de penetración requiere dos aspectos importantísimos: que ella se conozca y comunique y que él deje atrás sus patrones de penetración, que por lo regular suelen ser a un mismo ritmo (casi frenético bloqueando la poca sensibilidad de las paredes vaginales por sobre estímulo) sin variación de profundidades ni distancias. Asimismo, sin giros de cadera que es lo que permite explorar durante los embates los puntos de mayor sensibilidad.

Cada una posee un mapa. Aunque claro, parece que la convergencia sigue alrededor de la Zona G, antes llamado punto G. Que no es más que un área que se presume más sensible que el resto de las paredes vaginales, detrás del hueso púbico. O sea, pos así decirlo en la pared anterior (en dirección al ombligo). Y a la cual también se le  atribuye la eyaculación femenina como producto de la presión que ejerce sobre las glándulas de Skene que promueve que dicho fluido salga disparado por la uretra.

Pero volviendo al perfeccionamiento de los embates, lo ideal es elegir una postura que genere libertad pélvica a ambos. Como la postura de cuatro puntos (perrito), además de que ésta igualmente promueve que el pene tope más directamente en la llamada Zona G.  Otra opción es ésta, el arco.

arco2

 

 

 

 

 

 

Porque ella, al elevar la cadera, favorece la presión hacia el pene y puede explorar con facilidad sus paredes vaginales. Ya encontrarán las más favorables según sus mapas. Lo puntual es insistir sobre la zona o zonas que les resulten más agradables a diversas formas (círculos, entradas y salidas del pene, elipses, movimientos pélvicos horizontales), profundidades y ritmos distintos.

De ese modo verán que el orgasmo surge de un modo multifactorial, tanto por la estimulación externa del clítoris (el cual no deben olvidar) como por su excitación interna mediante los embates del pene.

No reduzcan sus encuentros sexuales sólo al mete-saca y se acabó el show. Amplíen el horizonte orgásmico. Para ambos será una experiencia sensorial nueva e interesantísima. Mejores puntos de penetración garantizados.

,BELSY_365X291

Share Button