El problema de que en la mayoría de los colegios, en la mentada clase de anatomía o biología no se explique con toda minuciosidad cómo funcionan lo genitales es que esto contribuye a que se exacerbe ese miedo social hacia dichas zonas, que se generen aún más mitos y se fomente el ‘oscurantismo’ genital en el que vivimos. Sobre todo las mujeres imaginan que hay ‘allá abajo’ un cuarto negro misterioso y angustiante. Cuando, ya sea por autoexploración o por juegos sexuales, descubren ciertas cosas que nadie les contó antes, se aterran.

Una sexonauta ‘de nuevo ingreso’, de las chavitas que tenemos por acá, me escribió preocupada. Notó que, al tener un encuentro prolegómeno, dígase faje con su novio, su clítoris se hacía más grande. Nunca antes se había dejado tocar por alguien en esta zona y la culpa se hizo presente, aunada al miedo de tener alguna afección dado que pensó que el clítoris no se agrandaba ni siquiera se inmutaba cuando la excitación se hacía presente. No sabía cómo plantearlo a su madre -porque no podía narrarle el hecho que la llevó a descubrirlo- y pensó en buscar en ‘mamá internet’. Dice que al buscar ‘crecimiento del clítoris’, se encontró con la ‘Clitormegalia’. Se llenó de pánico. Ya la veo pensando ‘Sí, tengo clitormegalia, Jesús el Cristo Vencedor, ¿qué haré?’. Entonces, entre un link y otro, nos encontró. Decidió pedir ayuda aquí sobre qué podía hacer con su ‘enorme’ clítoris.

Santas confusiones. Debieran advertir en toda secundaria o prepa que el clítoris es un órgano eréctil y que incluso puede doblar su tamaño cuando la excitación surge. Funciona, al igual que un pene, por vasoditalación, se llena de sangre y aumentan sus dimensiones. Pero nadie nos dijo que ‘se nos iba a parar’, como a los chavos.

La clitormegalia es otro rollo, es un aumento anormal dadas cuestiones endocrinológicas y hormonales y no sucede únicamente con la excitación. Puede ser congénito o adquirirse por, por ejemplo, terapias de reemplazo hormonal que daban a algunas mujeres en el climaterio y que estaban mal diseñadas. Se dan como resultante de exceso de hormonas masculinas y otros factores. No tiene nada que ver con el crecimiento normal y común en todo clítoris como parte de la respuesta sexual.

Hay mujeres que buscan ese efecto, requieren de un clítoris muy prominente ya sea por cuestiones estéticas o para mayor identificación con su genitalia cuando son transexuales.

Algunas mujeres han sacado algo de la grasa de su monte pubiano y labios mayores con este fin. Se supone que ayuda a la mujer a experimentar el orgasmo durante el coito. Otras, usan cremas y ciertas formas de esteroides para causar este resultado. Puesto que el clítoris está constituido por los mismos tejidos que el pene del varón, es sensible a la testosterona. Si se expone a niveles aumentados de testosterona, el clítoris se vuelve más grande y toma la forma de un pene masculino, menos la uretra, y la mujer experimentará erecciones prominentes. Los esteroides también causarán que el clítoris se vuelva mucho más sensible a la estimulación, quizás demasiado. Estos esteroides pueden ocasionar también el desarrollo en la mujer de otros rasgos varoniles, como vellos en el cuerpo y voz gruesa. No hay pruebas de que el tamaño del clítoris tenga algún efecto en la habilidad de la mujer para alcanzar el orgasmo.

El punto es no confundirse, y por favor maestros de escuela, no se reduzcan únicamente a dar su ‘programa’ sin informar todo aquello que a ustedes les hubiera gustado saber y no descubrir con horror.

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