¿A quién?, díganme ¿A quién no han dejado con ‘el boiler encendido’? Es decir, de pronto un beso nos lleva más allá, y más allá, pasamos al faje y cuando todo está listo para un bonito coito… la incauta o incauto sale con que siempre no. O bien, algo impide que se lleve a cabo el idilio salvaje. Es cosa horrible. El resultado en los  hombres se traduce en el bien llamado ‘blue balls’, este anglicismo que significa ‘bolas azules’ es un modismo para referirse al dolor testicular que puede ocurrir cuando un hombre es sexualmente excitado pero no eyacula.

Las arterias bombean sangre a la zona genital, mientras que las venas se contraen para mantener la sangre allí (vasocongestion) para mantener el pene erecto. Además, los testículos quedan cargados de esperma dispuesto a salir disparado y surge el dolor. Darse una autoayuda manual puede ayudar, hijos míos.

Pero las mujeres no estamos eximidas de tales malestares. La vascongestión igualmente se da para permitir la distensión de la vagina y aumentar la sensibilidad así como la erección del clítoris. Cuando no hay resolución, o sea, orgasmo esa sangre no se drena por completo. Podemos presentar acumulación de fluidos en los labios, erección del clítoris, y el tercio exterior de la vagina; y en ocasiones dolor pélvico o en la vulva.

Ahora sí que ¡bienvenida mano amiga! Quizás lo peor de todo es el ‘impacto’ emocional porque uno ya se veía montada o montado en la pareja cuando resulta ‘que dice mi mamá que siempre no’ y claro, el ego es el ego. ¿Les ha pasado?

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