Por siglos, literal y no hasta el pasado el orgasmo femenino era impensable. Sencillamente la sexualidad de una mujer era accesoria de la masculina. Y ahora tiene ‘su día’. ¿A quién se le ocurrió? Se lo ‘debemos’ a  Arimatéia Dantas Lacerda, un concejal del municipio brasileño de Esperantina, quien en 2001 decidió proponer la celebración del Día del orgasmo femenino como un homenaje a su esposa, “Para compensarla”, declaró a numerosos diarios de su localidad (suponemos que no la había hecho muy feliz).  Y claro, por una búsqueda de concienciar a la sociedad masculina sobre la falta de atención que muchos dan a sus compañeras en materia sexual, de estímulos efectivos y de caricias así como  el desconocimiento que tienen muchas mujeres de sus genitales y sus sensaciones. El consejo municipal aceptó su propuesta en 2005 y la celebración se hizo extensiva en otras naciones. El 9 de mayo, fue la fecha acordada (sin ninguna razón aparente) y  más tarde se cambió por el 8 de agosto, sin explicación alguna. Desde hace un par de años se le ha dado cierta relevancia en los medios sobre todo en Europa y Estados Unidos. En este año se le dio difusión en 25 países aproximadamente. En la mayoría se sugiere celebrarlo, como es obvio, logrando un orgasmo. Una empresa de juguetes sexuales en Noruega lanzó un dildo vibrador con el nombre de dicha fecha. Es su garantía advierten que si para el día 14 del mismo mes no has logrado un orgasmo, te devuelven tu dinero.

¿Y? ¿Qué es? El orgasmo es un proceso que sucede a diversos niveles. A través de estímulos psíquicos y físicos efectivos en todo el cuerpo y genitales, el sistema nervioso autónomo comienza su faena. Por impulsos simpáticos y parasimpátcos se producen las respuestas físicas. El parasimpático funciona a través de la médula espinal en las vértebras sacras 2 a 4 (los nervios erectores del plexo sacro) y por esta vía mandan la señal a la médula. Se da un circuito de información nerviosa que une a ésta con el tálamo, el sistema límbico y el córtex. Entonces, la hipófisis y los núcleos sexuales del hipotálamo emiten hormonas que actúan en los centros de placer. En el sistema límbico se encuentra el orgasmo a nivel cerebral.  Y en un tercer nivel, en el cortex y neocórtex se dimensiona la experiencia afectiva. En conjunto emiten una señal de vuelta hacia la espina dando respuesta a una serie de contracciones, más envío de sangre y vasocongestión. El resultado es un orgasmo.

¿Quieres una respuesta más simple? Es un reflejo neuromuscular y endocrinológico que depende del cerebro, sus conexiones y su circuito de información con las terminales nerviosas de todo el cuerpo, y los estímulos genitales. Y, dado que es una experiencia subjetiva, es imposible explicarlo de manera ‘científica’. Sencillamente, quien ha tenido un orgasmo sabe que lo ha tenido, no se parece a ninguna otra sensación física placentera.

Orgasmo VS Eyaculación. Son dos procesos fisiológicos y emocionales distintos que la mayoría de los hombres vive de manera simultánea, así como la eyaculación femenina y el orgasmo femenino también son dos experiencias diferentes.
Más info sobre eyaculación femenina, en ESTE POST

En definitiva, la mejor manera  de celebrarlo es teniendo -al menos- uno. Disfruten!

 

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