Aunque parezca difícil de creer, en algunas religiones y credos ancestrales el sexo era parte de las actividades sagradas y honraba las festividades, en ciertos casos, un sacramento. Algo así como lo es la primera comunión para nosotros. Fiesta y jolgorio para celebrar el culto a la diosa, a la naturaleza, a la unión del equilibrio proveniente de la energía masculina y femenina. Entonces, existía la prostitución sagrada, una honrosa forma de culto religioso en civilizaciones antiguas como Oriente Próximo, Roma y Grecia.

En la India moderna aún prevalece este culto con algunas transformaciones. La prostituta o devadasi en India y hieródula en Grecia era una ‘sierva de la divinidad’; aunque la naturaleza del servicio varía según la cultura. El punto es que tales vasallas mantenían relaciones con los devotos a cambio de remuneración. En india, sólo se acuestan con los brahmanes que celebran oficios en un templo. En todos los casos, su ‘chamba’ constaba en purificar a los hombres. Y según la jerarquía se veían como encarnaciones de diosas. Las elegidas pasaban un ‘casting’ que realizaba el jefe tribal quien por una ley llamada jus primae noctis se permitía desflorar a la recién casada o a  doncellas de alto linaje que él consideraba ‘aptas’ para convertirse en prostitutas sagradas. En otras ocasiones, dichas vírgenes eran ofrecidas al templo una vez que llegaban a la pubertad y para salir, debía sostener relaciones al menos con un hombre. En el templo corintio Afrodita Pandero, los hombres hacían colas como para las tortillas para elegir a las jóvenes.

El rito era toda una parafernalia. La prostituta, preparada por los sacerdotes y las sacerdotisas, bañaba al hombre y después ambos rendían un homenaje. Como ofrenda a la diosa, el cliente colocaba dinero en el regazo de la prostituta y comenzaba el acto de purificación, o sea el acto sexual y se creía que dicha mujer suavizaba el carácter del hombre.

Con el tiempo, los templos dejaron de ser lugares de culto al gozo para convertirse en nidos de miedo y temores por lo pecados. La actividad sexual de la mujer ya no se consideró un acto divino. La diosa y sus representantes fueron rescindidas a impuras. Tras la colonización británica, el gobierno y la élite cultivada las vieron como una molestia que no cabía en un estado moderno. Aunque, la primera ley contra la prostitución sagrada se aprobó hasta en 1947 en Madrás. Dicha práctica se extingue gradualmente.

Hoy en día ni siquiera podemos comparar la práctica de la prostitución con la visión de aquellos tiempos. Siempre será un mundo que genere discurso y debate. Siempre serán mal vistas, en el nivel más bajo al que puede llegar una mujer, un doloroso tormento. Pero son parte de nuestra sociedad y como tal merecen nuestro respeto. Si existen es porque hay demanda de sus servicios o ustedes ¿qué creen?

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