Bastante hemos recomendado en este blog que incluyan juguetes sexuales en sus prácticas eróticas desde el juego hasta durante el coito. Grandes herramientas que no sólo le dan un toque especial al autoerotismo sino a la dinámica de pareja. No obstante de repente nos topamos con algunos -con todo respeto a sus fieles usuarios- que al menos en mi caso me darían más risa o extrañeza que excitación, pero claro para todos los gustos y necesidades hay. Aquí algunos.

Este dispositivo anal incluye una linterna. Se inserta en el recto y la pareja podrá explorar casi hasta el colon, en una de esas te checa las amígdalas. Digo, habrá quien ame las colonoscopías sexuales, ¿no?

Bueno, ya que andan de ‘mirones’ qué tal checar a sus amigos espermatozoides en un microscopio que los hará recordar a la miss de biología.

Para los que practican el fisting, o sea el gusto por penetrar o ser penetrados por un puño (fist). Lo importante a puntualizar: es una práctica común en expresiones comportamentales como el BDSM (bondage, dominación, sumisión y masoquismo), que requiere importantes medidas como extra pero extra lubricación, dilatación previa y preparatoria de la cavidad a penetrar. Y claro, la excitación ante la imagen/sensación de recibir el embate de algo con un calibre mucho mayor al de un pene. Este juguete además por lo visto vibra, ahí su toque.

Y bueno para las que necesitan aprovechar el tiempo y desean ejercitarse a la vez que se autoerotizan, pues esta pelota de pilates trae un enorme pene para que se sostengan de él, saltar mejora sus cuadriceps y pues el pene, les fortalecerá otros asuntos.

Y para los fetichistas de pies, ahí les van sus ‘little piggies’, bueno al menos libres de cayos y olor. Aplican las mismas medidas que con el fisting. Si no saben nada sobre el Fetichismo de pies, acá lo explico. 

¿Qué tal cuál van a lanzarse a buscar en su sexchó de prestigio?

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