La EP o eyaculación precoz es disfunción masculina más común. El término como tal está mal definido. Realmente es un tema de control más que de tiempo. O sea, hablamos más de falta de control eyaculatorio porque el tiempo, al final, es personalísimo. Dejando de patologizar, y de decir “un hombre que eyacula antes de dos minutos es eyaculador precoz”, tendríamos qué pensar en cuánto es suficiente o necesario para cada hombre y/o su pareja. Porque, habrá parejas que con dos o menos minutos de penetración se sientan satisfechas. Cada sexualidad es un universo y no tendríamos por qué medicalizarnos o normalizarnos a tiempos definidos por estadísticas. 

Pero, vale, digamos que a esa persona, no le van bien los minutos que tarda en eyacular. Válido y siempre hay formas de mejorar esos tiempos. Pero, claro, porque desde su sentir hay una necesidad de aumentar esos tiempos, porque además a su pareja o compañeras o compañeros sexuales les gustaría ser penetradas o penetrados por un lapso más amplio; pero no porque se ha comprado la idea de que lo “normal” es tantos minutos. 

Lo ideal es comenzar con experiencias estructuradas, es decir, ejercicios que permitan ampliar esos tiempos y que además permiten reconfigurar su presencia, sus juicios, sus constructos respecto al contacto, al erotismo, al darse, al entregarse al momento erótico. De dichos ejercicios ya les he hablado en otros posts y vídeos, pero hoy quiero enfocarme en comprender como tal la eyaculación precoz a nivel orgánico y que discutamos respecto a los medicamentos que prometen hacer esa chamba por ti. 

Que quede claro que no estoy en contra del uso de fármacos siempre y cuando hayan sido recetados y dosificados de manera adecuada por un especialista. Pero, me parece que sostener en una píldora todo lo que emocionalmente circunda a ese controlar la eyaculación; todo el contexto, no es lo preferible. De ser necesario, se combina, pero centrarse en trabajo personal, en poder detectar el punto de no retorno o la inminencia eyaculatoria, poder ir identificando y entonces controlando amplía las posibilidades de placer, de vivencia y no de dependencia a qué tanto me funciona o no el fármaco. Porque, si este tuviera que suspenderse o se prescribe su suspensión por diversas causas como efectos secundarios, entonces volveremos al principio. 

La terapia farmacológica, idealmente debe ir acompañada de terapia sexológica clínica en la que además se explora emocionalmente y la historia de vida de la persona, se aplican protocolos o experiencias estructuradas que van a ir trabajando sobre la raíz de esta falta de control eyaculatorio, no sólo va a ‘aliviar’ lo superficial; porque, créanme, en muchos casos lo de menos es la EP, lo importante es atender lo profundo y lo que hay detrás de esa ‘disfunción’ y cómo -esa raíz de causa- está presente en muchas otras áreas de vida, situaciones y emociones que simplemente se están expresando  a través del no poder controlar las eyaculaciones. 

Ahora, ¿qué es la famosa eyaculación precoz o falta de control eyaculatorio?

Bien, la puede experimentar un hombre de cualquier edad, desde los 15 o 16 años cuando inicia su vida sexual. Erróneamente se cree que con la ‘práctica’, teniendo constantemente relaciones sexuales, se le irá quitando y créanme, esto sucede en muy pocos porcentajes. Se trata de un problema del sistema nervioso central, que además está íntimamente relacionado con la auto percepción y -muy importante- con las prácticas sexuales, en gran parte por cómo se aborda la masturbación: si desde el inicio de ésta NECESARIA  e importantísima práctica sexual, un chico acostumbra a su cerebro a enviar rápidamente la señal de eyaculación a los órganos sexuales a partir de dos, tres, cinco tiradas del pene a toda velocidad; se creará esa información y reflejo. Precisamente porque no se comprende que la masturbación es un momento no sólo de personalísimo disfrute sino de entrenamiento. 

¿Cómo sucede a nivel orgánico? Un hombre que sufre EP tiene una respuesta de excitación, llega a una meseta pero no puede impedir que surja la fase de orgasmo. Su meseta, es decir la fase de la respuesta sexual en la que se llega a una intensa excitación que antecede al orgasmo (eyaculación), es casi imperceptible, es más corta de lo esperado o indetectatable, y cuando apenas se da cuenta, ya está eyaculando. La idea, es poder alargar tanto la fase de excitación como la de meseta para poder tener un mayor control eyaculatorio, ¿cierto? 

Les explico, lo más simple posible para que no se convierta esto en clase de anatomía. Dentro del cerebro hay una estructura llamada núcleo paragigantocelular (sí suena compleja), que es el regulador de la eyaculación o activador de control. Este núcleo depende de serotonina, un neurotransmisor, o sea una sustancia que permite que las neuronas se comuniquen y se envíen  la orden de ‘controla, aguanta tantito’ o ‘¡ya! Manda la señal para que eyacule este hombre’. La serotonina es la sustancia responsable de que eyaculen. Hasta ahí vamos bien.

Justo dentro del núcleo paragigantocelular (vaya nombre largo) hay receptores y hay tres fundamentales en la eyaculación precoz: el 5HT1A, 5HT1B, 5HT2C (no sé porqué les ponen estos nombres, demonios). Entre las neuronas se envían serotonina y estos receptores van a frenar la liberación de esta sustancia para permitir control. Cuando el 5HT1B se activa, frena la liberación de serotonina y el 5HT2C cuando recibe la cantidad adecuada de serotonina va a mandar la señal de control.

¿Comienzan a confundirse? Es simple, si los receptores no funcionan correctamente las neuronas no podrán comunicarse para que se envíe control a nivel espinal, o sea hacia los genitales. Eso pasa en los eyaculadores precoces, no hay una comunicación adecuada mediada por los receptores de nombres extraños.

Ahora sí entraremos en materia del medicamento. Lo que hace la terapia farmacológica es recapturar la serotonina y bloquear para darle al hombre más tiempo antes de eyacular.

Antes de que surgieran Priligy y  Cronadyn, ya desde hace muchos años, algunos médicos utilizaban inhibidores de la recaptación de la serotonina o sea, antidepresivos, para tratar la EP. La sustancia se conoce como paroxetina; la sustancia activa de Cronadyn. Pero para que funcione, debe actuar crónicamente, o sea, el usuario debía tomar dichos medicamentos al menos dos semanas, con el fin de ir bloqueando; como todo medicamento puede  producir efectos adversos como aneyaculación, falta de erección, falta de libido (digo pa qué quiero un hombre que dura mucho si no ganas tiene ya), ansiedad . Por ello  la dosificación adecuada recomendada por el médico es vital. La paroxetina va desensibilizando la recaptura de serotonina.

Priligy está hecho a base de dapoxetina, una sustancia que trabaja específicamente en el transportador, en los receptotes de los que ya platicamos y de manera súbita provoca que las neuronas se comuniquen adecuadamente, que haya niveles de serotonina adecuados para poder controlar. Y su gran ventaja es que el usuario la toma sólo cuando necesita control. Es decir, si hoy quiere tener relaciones, hoy la toma y tendrá ese efecto por 24 horas aproximadamente pero claro, está supeditado al asunto de la planeación, o sea necesitas saber previamente si tendrás contacto sexual ese día. Además, como cualquier otro medicamento, tiene efectos secundarios. Todos los tienen. 

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