Libera a tu pelvis de toda presión y verás el mágico cambio que te llevará a las estrellas. Se acabaron las dificultades para llegar, o sentir que por más que tu galán ‘te trabaja’ pareces estar suspendida en la nada. Acá te enseñamos cómo. Fáciles y mmmmejores orgasmos.
Ser ‘de orgasmo fácil’, no es lo común; pero todas podríamos serlo. Tal vez hemos estado buscándolo mal, o basadas en las típicas posiciones, técnicas o dinámicas que suponen que tie-nen que funcionarnos. Tenemos que regresar a la lógica de nuestro cuerpo y –literal- escucharlo.

Mucho, pero mucho se ha investigado respecto a por qué el orgasmo puede ser un asunto tan random, y ahí andamos rompiéndonos el coco para tratar de entender si somos de las que sólo logramos alcanzar el clímax con sexo oral, o con estimulación manual al clítoris (estadísticamente la mayoría lo logra así); o si únicamente nos funciona la penetración y en ciertas posturas. Las que realmente nos hemos explorado y hemos experimentado en pareja, tenemos una guía mucho más definida, pero no por esa nos salvamos de tener uno que otro episodio en los que por más que aplicamos todas nuestras tácticas y hasta sacamos el juguete ultra vibrador, no sucede. Terminamos exhaustas pensado que ‘seguro es estrés’. Pues no va a suceder de nuevo, checa.

Free Mrs. Pelvis

pelvis

 

Entre muchas conclusiones que lanzó, encontró que en ocasiones, independientemente de nuestras diferencias anatómicas y de nuestros mapas (cómo y qué nos funciona para lograr el Big O), mucho depende de la presión pélvica. Es decir, de que nuestros órganos estén libres para ser estimulados.
Por ejemplo, si tú estás montada sobre tu galán y arqueas la espalda echando la cadera para atrás, notarás que tu clítoris sobresale y se siente más duro que si estás totalmente recostada, relajada.

Haz el ejercicio y verás. Obvio, porque el grupo muscular ‘lo empuja’. Nadie dice que si él te toca cuando estás así encima de él, no sea disfrutable, pero por obviedad la presión sobre los cuerpos cavernosos del clítoris puede hacer que el estímulo resulte demasiado fuerte y en lugar de ir despertando su sensibilidad poco a poco, se sobre cargue e incluso hasta duela en lugar de ser disfrutable. No olvides que tu clit tiene el doble de sensibilidad de un pene. Además por esa misma presión, el flujo de la información sensorial no se logra igual que si tu cadera no trajera ‘carga’. La ligereza es la clave.

Pues, con base en éstas cositas tan simples, he aquí una estrategia que te encantará probar. No importa si tu mapa te pide penetración para llegar o prefieras el sexo oral, este masaje es el pre que toda chica Cosmo amará. La idea es lograr el orgasmo desde los previos para expandir tu potencial multiorgásmico. O sea, reentrenar tus respuestas sexuales desde un orgasmo primario y extenderlo con tus dinámicas ya probadas. Rediseño total del foreplay. ¿Lista para catapultarte?

Masaje del 4

1. Debes recostarte por completo en la cama, cuando mucho ponerte una almohada en la cabeza pero lo más horizontal posible. Esto para no darle ninguna presión a la espalda y permitir el flujo de información sensitiva que sube por la espina hacia el cerebro; donde los centros de placer ‘cocinan’ el orgasmo.

2. Estira tus piernas y sólo dobla lateralmente una de ellas, dejándola caer de lado y colocando tu talón en la pantorrilla de la otra pierna; haciendo un cuatro, la forma de un número 4 con ambas piernas. Pero totalmente relajada, no tenses ni pongas fuerza.

Se trata de quitar toda resistencia pélvica y dejar que la cadera se abra. ¡Ojo!, el pubis está semi abierto. O sea no se trata de separar las piernas, sólo dar un poco de apertura para dar acceso a los labios mayores y que el masaje pueda ejecutarse y ahora verás por qué.

3. Una vez en ésta postura, tú o tu galán deben colocar en todos sus dedos unas gotas de lubricante con base de agua. No uses otras sustancias. Y comencemos, las instrucciones son las mismas para ti (si lo haces a solas) o para tu galán, pídele que siga esto:

• Desliza tus pulgares unidos partiendo del ombligo hacia abajo, hacia el monte de venus o monte pubiano. O sea el inicio de los genitales femeninos.
• Al llegar a la unión de los labios mayores (o sea los que cubren la vulva), en esa ranurita por así decirlo, separa los dedos ligeramente y deslízalos a través de los labios mayores (los que están o pudieran estar –si te depilas- cubiertos por vello) hacia abajo, llegando al perineo y sube de nuevo. Repite.
• Regresa sobre los mismos labios mayores y un poco debajo de la ranurita de la que ya hablamos, donde se unen los labios mayores en el pubis, inicia el cuerpo del clítoris. Debajo de esos labios.

• ¿Listo y localizado? Bien. Seguirás trabajando sobre los labios mayores. Vas a estimular el clítoris pero cubiertos o medio cubiertos por los mismos labios:

Con los dedos pulgares bien lubricados haz una ligera presión sobre los labios mayores –uno en cada uno- y luego hacia arriba. Como si con ambos dedos pulgares (sorry la comparación, pero sirve para comprenderlo), exprimieras un grano. O sea, presión hacia adentro y hacia arriba.

De ese modo se masajea al clítoris de manera indirecta pero muy efectiva y se van despertando todas sus terminales nerviosas sin que resulte ni de golpe ni doloroso.

• Después podrán dar estímulos directos manual u oralmente pero ya estarán ‘trabajando’ sobre un clítoris súper listo y erotizado.
Una vez logrado el orgasmo por ésta vía, es mucho más factible que eso nos lleve a otro y a otro, por estímulos clitoriales o bien, una vez que se dé la penetración, éste potencie aún más todo lo que fue despertando y se prolongue, reinicie o aumente. ¡Y viva!

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