El cunnilingus (sexo oral para ella) es una de las prácticas que más fomentan el erotismo -aunque, claro, genitalizado- pero que permiten dejar a un ladito la penetración, o sea que generemos dinámicas sexuales no centradas en el clásico embate del pene en la vagina como parte del camino a orgasmar de una mujer.

Lo básico, tener claro que el órgano que nos permite llegar al orgasmo es EL CLÍTORIS, órgano cundido de terminales nerviosas, entre 8000 y 10,000 cuya mayor parte se encuentra en el interior.
Sí, lo que observas cuando una mujer abre sus labios mayores es apenas la quinta parte, el capuchón y el glande recubierto por este. Por dentro cuenta cuerpos cavernosos que se extienden hasta los labios menores y un cuerpo o tallo que se extiende por la zona superior del útero, como si estuviera recostado en la zona superior de éste.

Esa unión, en algún momento se le llamó Punto G, cuando Gräfenberg lo bautizó de este modo (poco se sabía sobre eyaculación femenina), realmente hoy se reconoce como una zona; LA ZONA G .En la pared anterior de la vagina o sea la que está hacia la cara del ombligo. Otros autores denominan próstata femenina a las glándulas de Skene, mismas que al presionarse producen dicha expulsión por la uretra, EL SQUIRTING, y precisamente recubren al órgano.

El punto es, como pueden ver en las imágenes de acá abajo, su acceso es a través del vestíbulo vaginal y se sitúa exactamente detrás del hueso púbico, a no más de dos falanges de la entrada y en dirección hacia el ombligo.

Zona G, genitales femeninos

Obviamente, al estimular el órgano de manera integral. O sea, masajear lingualmente el clítoris de manera simultánea a un masaje manual, bueno, dactilar a la Zona G producirá una sensación mucho más profunda tanto del estímulo como del orgasmo. Asegurado.

Pero hay técnica, acá vamos.

1. Coloca las manos en el inicio de sus muslos (donde acaba la rodilla) y recorre su piel en movimientos ascendentes por toda la entrepierna para que la sangre fluya hacia sus genitales, producto de la excitación. Y el punto reflexológico conectado entre la entrepierna y el clítoris haga su labor.

2. Comienza por besar sus muslos y entrepierna, eso incrementará la circulación sanguínea. Estimula oralmente la zona como si sólo flirtearas con sus genitales más no llegues a ellos aún.

3. Coloca su cadera sobre una almohada para elevarla, ella está obviamente recostada frente a ti y sobre su espalda.

4. Coloca un poco de Soft Lube by SICO® en las yemas de tus dedos, y lentamente y con ambos dedos pulgares mueve con suavidad sus labios menores para descubrir su vulva.

5. Comienza por emitir leves soplidos para dar una sensación de cambio de temperatura. Y da ligeras caricias con las yemas de tus dedos tanto en la unión de los labios menores y mayores, vestíbulo vaginal (que debes lubricar si no estuviera muy acuoso) y sube a través de sus labios menores. No toques el clítoris, ya que además de que será el órgano a estimular al final, lo llenarás de lubricante y no será agradable a tu paladar.

6. Una vez que percibas que su vagina está lista, introduce un par de falanges del dedo índice o cordial y masajea con cuidado todas las paredes de su vagina como cuando retiras los restos de algún líquido de las paredes de un frasco que está por terminarse.

7. Ahora, con la yema del dedo viendo hacia su ombligo, localiza su Zona G. Se siente ligeramente más rugosa que el resto de las paredes vaginales. Y justo frente a este está el hueso púbico por lo que se siente una pared dura, presiona ligeramente y en círculos para ir llenando de sangre y dándole mayor potencial de excitabilidad.

8. Es probable que la primera sensación que ella tenga sea la de orinar ya que la vejiga (como también ya viste en la imagen de arriba), está muy cerca y al presionarla provoca esta sensación. Pídele que respire y sienta. El placer será inminente en unos segundos.

9. De manera simultánea, comienza por crear círculos alrededor de su clítoris con la lengua y combínalos con líneas linguales que viajen por todo el clítoris, deja al final la punta del mismo. La combinación de las caricias orales con la estimulación de la Zona G, es explosiva.

Al tener elevada la pelvis, ella, al orgasmar y contraerse como es natural, por elevará los muslos y presionará las nalgas, lo cual intensifica aún más el orgasmo y -by the way- las eyaculadoras naturales tendrán una gran posibilidad de llegar al squirt o a la eyaculación femenina. O bien, claro, es un perfecto paso a paso para explorarla si no le ha sucedido antes. Sin embargo, no se presionen con esa idea, si no se logra una eyaculación no habrá menos ni mayor placer.

¿Listos?, ¡a trabajar!

 

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