El clittage, consiste en colocar el pene en medio de los labios menores, de frente y en una postura en la que ella tenga las piernas ligeramente abiertas (de pie si las estaturas se equilibran).

Si desean probarlo colocándose sobre sus rodillas, pueden balancear el nivel de las pelvis colocándose sobre cojines. Por medio de movimientos pélvicos permiten que el pene se deslice para masajear la vulva. Pueden direccionar manualmente para dar toques precisos al clítoris.

El roce, siempre y cuando haya una lubricación adecuada –por ello es imprescindible combinar esta práctica con una buena dosis de Soft Lube® – puede llevar a la mayoría de las mujeres al orgasmo y brindar estímulos muy efectivos al tronco y glande del pene. Es algo así como un simulacro de coito, que incluso puede integrarse en actividades previas al mismo, a la penetración.

Como juego es súper útil para preparar a la vagina para los embates del pene. Y si hay clímax, aún más. Para entonces las paredes y vestíbulo vaginales estarán plenos de sensibilidad, de sangre fluyendo en la zona pubococcígea (el grupo de músculos que tienen un papel crucial en el orgasmo), el clítoris erecto; en fin, toda la fiesta puesta para recibir al pene.

Pero. Aquí comienzan los peros. Por desgracia hay quien aún piensa que sólo y sólo estará proclive a pescar alguna ITS si penetra. Cualquier, cualquier infección de transmisión sexual, salvo VIH, puede regarse en esta práctica, en especial si de ese roce resulta una eyaculación. De hecho es una delas vías de contagio más eficientes para VPH o papiloma.

Por otro lado, aunque menos factible, pero las excepciones existen, si la eyaculación masculina se diera prácticamente dentro del vestíbulo vaginal, podría darse un embarazo. Así que no se la jueguen ni se vayan con la finta de ‘fue por afuerita, no vale’. Hay que usar un condón, punto.

 

 

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